El sospechoso, de nacionalidad peruana, utilizaba un bastón para hacerse pasar por paciente y quedó registrado por las cámaras de seguridad tras el robo de un celular.
Un hombre de 71 años fue detenido en el barrio porteño de Recoleta acusado de fingir problemas de movilidad para ingresar a un sanatorio privado y cometer robos. Lo descubrieron luego de que su maniobra quedara registrada por las cámaras de seguridad del establecimiento.
El sospechoso, un ciudadano peruano, simulaba dificultades para caminar y utilizaba un bastón para hacerse pasar por paciente. De esa manera, lograba entrar al centro de salud ubicado sobre la calle Azcuénaga al 800 y aprovechaba momentos de distracción para robar pertenencias.
La situación fue detectada por efectivos de la División Investigaciones Comunales 2, que recorrían la zona y observaron una discusión en la vía pública entre personal de seguridad privada y el acusado.
Según informaron fuentes policiales, los agentes se entrevistaron con el jefe de seguridad del sanatorio, quien explicó que el hombre ya había sido registrado en grabaciones internas tras el robo de un teléfono celular dentro del establecimiento.
A partir de esa denuncia, los policías demoraron al sospechoso y consultaron con el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 16, a cargo de Mariano Iturralde y la Secretaría 111 de María Turconi, que ordenó su detención e instruyó avanzar con la identificación de la víctima del robo.

En marzo de este año, un episodio parecido ocurrió en la localidad bonaerense de Berisso, donde un delincuente intentó escapar de la policía fingiendo tener una discapacidad motriz.
El sospechoso, de 47 años, había robado una camioneta Fiat Strada roja después de que su dueño la dejara en marcha y con las llaves puestas. Tras la denuncia al 911, se activó un operativo cerrojo y el Centro Operativo de Monitoreo reconstruyó el recorrido del vehículo mediante las cámaras de seguridad de la ciudad.
La persecución terminó cuando el ladrón abandonó la camioneta en la zona de 7 y 129. Sin embargo, para evitar ser identificado, utilizó una estrategia insólita: se sentó en una silla de ruedas y simuló tener una discapacidad física mientras intentaba escapar.
Finalmente, los policías lograron interceptarlo y comprobaron que no tenía ninguna limitación. Además, constataron que contaba con antecedentes penales por el robo de otro vehículo.

































