La propuesta comenzó con una sucesión de looks negros y sombríos y terminó en una explosión de rosa, verde y violeta, con siluetas de inspiración rococó y una estética que recordó a “Marie Antoinette”, la película de Sofia Coppola.
Christian Siriano convirtió el desfile de su colección Primavera-Verano 2027 en una suerte de cuento de hadas contemporáneo. En un escenario icónico de Nueva York y frente a una primera fila repleta de celebridades, el diseñador presentó una propuesta que fue de la oscuridad a la fantasía, con referencias al siglo XVIII, volúmenes exagerados y una marcada sensualidad.
La inspiración fue The Queen of the Flowery Isles, un relato folclórico del siglo XVIII que Siriano reinterpretó sin trasladarlo literalmente a la ropa.
“Quería que se sintiera romántico y etéreo, pero también bastante poderoso, sexy y cool”, explicó el diseñador antes del desfile. “Algunas de las piezas son flores que cobraron vida de alguna manera, y eso me encanta”.
Del negro a las flores
El desfile comenzó con una sucesión de looks negros, con prendas de cuero trabajadas con cortes láser, blazers estructurados, faldas tubo y siluetas que transmitían una sensación más oscura y dramática.

Poco a poco, la colección se transformó. Aparecieron vestidos metalizados y fluidos, corsetería, volúmenes teatrales y prendas que recuperaron el espíritu exuberante del vestuario de otras épocas, pero con una lectura contemporánea.

El rosa intenso, el verde y el violeta fueron ganando protagonismo hasta convertir la pasarela en una verdadera explosión de color. Entre las piezas más llamativas hubo vestidos de seda fucsia con mangas dramáticas, un vestido violeta transparente con una capa de tul y distintos conjuntos verdes con motivos florales.

La estética también tuvo un fuerte componente de fantasía. Algunas prendas parecían literalmente flores transformadas en vestidos, mientras que otras jugaban con proporciones exageradas, cinturas marcadas y siluetas cercanas al universo rococó.
El resultado tuvo un aire de otra época, pero atravesado por referencias mucho más modernas.
El guiño a “Marie Antoinette”
Aunque la película Marie Antoinette, de Sofia Coppola, no fue el punto de partida de la colección, la conexión resultó inevitable. Siriano es, de hecho, un admirador declarado del film de 2006.
“Dios mío, amo esa película. La vi demasiado, en realidad. La ropa es increíble. Ni siquiera tenía sentido. Es genial”, contó cuando le preguntaron por la película.

Las similitudes aparecieron especialmente en los vestidos voluminosos, la corsetería, los colores intensos y cierta idea de exceso deliberado. También hubo referencias a la moda de Christian Lacroix: Siriano reprodujo piezas de su joyería y las combinó con auténticas piezas vintage encontradas en mercados de pulgas de París.

La mezcla produjo una estética anacrónica, entre el lujo del siglo XVIII, el glamour de los años 80 y una mirada contemporánea sobre la feminidad.
Coco Rocha abrió y cerró el desfile
La supermodelo Coco Rocha, una de las musas de Siriano, fue la encargada de abrir y cerrar la presentación.

Para el comienzo llevó una falda de cuero negra con una abertura pronunciada y un blazer corto. Al final apareció con un vestido de gala de dos piezas, de cintura baja y gran volumen, que sintetizó el costado más teatral de la colección.

La primera fila también estuvo a la altura del espectáculo: Debra Messing, Whoopi Goldberg, Mena Suvari, Brandy, Billy Porter y Tiffany Haddish fueron algunas de las figuras que acompañaron al diseñador.

Una colección hecha en Nueva York
Más allá de la fantasía, Siriano quiso que la colección tuviera una identidad profundamente neoyorquina. Todas las prendas fueron realizadas en su estudio de Nueva York.
“Quería estar downtown. Quería que fuera en un lugar de Nueva York que fuera icónico”, explicó sobre la elección del escenario. “Creo que es importante celebrar dónde estás y de dónde vienes, cómo empecé mi pequeño negocio”.

La colección también volvió a poner en primer plano uno de los ejes que atraviesan el trabajo del diseñador: la inclusión.

“Hay cientos de miles de formas y tamaños, diferentes cuerpos, talles de corpiño y todo lo demás”, señaló Siriano. “Creo que es importante seguir mostrando ropa para esas personas. No van a desaparecer. No es el final del cuerpo”.
Y resumió su intención con una idea que atraviesa toda la propuesta: “Quiero que todos se sientan bien consigo mismos”.

































