Se trata de una especie que tiene un flavonoide con propiedades antioxidantes que demostró ser muy beneficioso para ralentizar el envejecimiento prematuro y reducir el riesgo de enfermedades inflamatorias.
Hay algunos alimentos a los que no les damos la importancia que merecen, en unos casos por desconocimiento y en otros porque los consideramos demasiado comunes y pensamos que no se pueden comparar a otras opciones más exóticas.
Pero a veces, hay que reivindicar a esos alimentos comunes como la cebolla que, además de ser fuente de proteínas, vitamina C y minerales como el hierro, el calcio o el potasio, tiene un compuesto que la convierte en algo similar a un superalimento.
“Hay una sustancia muy beneficiosa para nuestro cuerpo que seguramente no estamos consumiendo lo suficiente. Se llama quercetina y existe en la cebolla en concentraciones realmente útiles”, asegura la nutricionista española Júlia Farré.

Además, la experta dijo que esta sustancia puede actuar como antihistamínico natural y reducir la respuesta inflamatoria del cuerpo, mientras que también puede ayudar a proteger tus células del daño oxidativo, que es el responsable del envejecimiento y ayudar a mejorar la sensibilidad a la insulina, haciendo que se regule mejor el azúcar en sangre.
Cuál es la mejor cebolla para las comidas
Ahora bien, si queremos exprimir los beneficios de ciertos alimentos, como en el caso de la decisión entre el ají rojo, el verde o el amarillo, es necesario que apostemos por la variedad adecuada también en el caso de la cebolla.
“Seguramente, la cebolla es un alimento que todos tenemos en nuestra casa, pero muchas veces elegimos la variedad que no es tan rica en quercetina. Por eso, donde más quercetina podemos encontrar es en la cebolla morada”, señaló Farré.
La nutricionista indicó que es importante que tengamos en cuenta que las capas externas de la cebolla suelen tener una mayor concentración de quercetina en comparación con las capas internas por lo que se recomienda no pelar en exceso las cebollas y tratar de conservar las capas externas, para hacer un caldo por ejemplo, ya que así se aprovechan mejor sus beneficios.

































