Los tripulantes de la misión compartieron imágenes y videos de su histórica aventura a velocidades comparables a las conexiones a Internet domésticas, notaron los investigadores.
La NASA ya confirmó quiénes serán los astronautas que volarán en Artemis III, que cimentarán el camino de regreso a la Luna. En este marco, científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) revelaron los secretos de O2O, el sistema que permitió las comunicaciones entre la nave Orion y la Tierra durante la misión Artemis II que voló en abril.
Tal como observaron desde la institución estadounidense, esa tecnología permitió que los viajeros espaciales envíen imágenes y videos en alta resolución, atravesando más de 400.000 kilómetros entre la Luna y nuestro planeta, a velocidades comparables a las de las conexiones a Internet domésticas.
O2O —por “Sistema de Comunicaciones Ópticas”— es el ingenio que allanó ese tránsito y que nos permitió recibir fotografías como la que abre este repaso, en la que la Tierra asoma a través de la escotilla de la cápsula Orion. ¿Cuál fue el secreto? Las comunicaciones láser de alta velocidad.
Así es la conexión a Internet que usó la misión Artemis II de la NASA
El sistema O2O desarrollado por investigadores del Laboratorio Lincoln del MIT en colaboración con especialistas del Centro de Vuelos Goddard, de la agencia espacial estadounidense, contó con enlaces en el espacio y aquí en la Tierra.
Uno de ellos, en la nave Orion que fue hogar de los astronautas mientras duró la misión que visitó las inmediaciones de la Luna. Los otros se encontraban en Estados Unidos, en centros de la NASA en Nuevo México y Canadá, además de un tercero en el hemisferio sur, más precisamente en el Observatorio Mount Stromlo de la Universidad Nacional de Australia.

Empleando tecnología de comunicaciones láser, el vínculo se concretaba cuando Orion tenía una línea de visión directa con las estaciones terrestres. De este modo, O2O formaba una red troncal de Internet entre la nave de Artemis II y el Centro de Control de Misión, ubicado en Texas.
“Nuestro objetivo era demostrar la utilidad operativa de O2O para los vuelos espaciales tripulados, extender las conexiones de alto ancho de banda de las que disfrutan los usuarios de internet en la Tierra a los astronautas en el espacio profundo”, comentó Farzana Khatri, del Laboratorio Lincoln.
“No solo demostramos el primer uso de comunicaciones láser en una misión tripulada más allá de la órbita terrestre baja, sino que también generamos una gran participación pública, ya que los astronautas compartieron contenido multimedia de su viaje prácticamente en tiempo real”, celebró.
¿Cómo eran las comunicaciones entre la Tierra y el espacio antes de Artemis II?
Cuando la agencia espacial estadounidense voló a la Luna a finales de los 60’s y principios de los 70’s, los astronautas empleaban sistemas de radiofrecuencia para comunicarse con las estaciones terrestres. Esa tecnología tiene limitaciones. La baja frecuencia solo permite compartir unos pocos datos por segundo. “Los videos e imágenes de baja calidad que llegaban son una muestra de ello”, señalan al respecto en MIT News.

La luz láser infrarroja puede transmitir entre 10 y 100 veces más datos por segundo en comparación con las ondas de radio. En ese sentido, se considera que el cambio entre la era Apolo y las misiones Artemis es similar al paso de la conexión a Internet vía telefónica, a la banda ancha de alta velocidad.
Entre el 1 y el 11 de abril, O2O trasmitió casi medio terabyte de datos a velocidades de hasta 260 megabits por segundo. Amén de los tecnicismos, esa tecnología nos permitió ser testigos, casi en tiempo real, de impresionantes retratos de la Luna y también de la Tierra, fotografiada desde el espacio.
“O2O pudo descargar todos los datos almacenados en las múltiples cámaras a bordo, lo que permitió al centro de control de la misión borrar las tarjetas de memoria y volver a llenarlas con nuevas fotos y vídeos”, detalló Khatri.
“En cualquier misión, a los científicos e ingenieros de naves espaciales les preocupa que los datos que no se envían durante la misión puedan corromperse o destruirse. Además, cuando la cápsula espacial regresa, la descarga de datos a veces puede tardar meses. La capacidad de comunicación láser proporcionada por O2O garantizó que los datos se conservaran y estuvieran disponibles de inmediato para su análisis”, agregó.
Otro de los investigadores involucrados, Bryan Robinson, destacó por su parte que los procesos de pruebas y mejoras tuvieron un impacto enorme, incluso en una misión tan breve, que fue “palpable para todos los que participaron directamente en las operaciones de la misión y para el público que la seguía desde casa”.
La mira puesta en Artemis III y IV
La experiencia recabada en la misión que voló en abril es ahora analizada por ingenieros, científicos y especialistas. Se espera que sus conclusiones sirvan de base para los próximos pasos en el Programa Artemis, que a mediados del año que viene realizará pruebas de ensamblaje en la órbita terrestre baja y que tiene previsto el regreso de humanos a la Luna, hacia el 2028.

De cara a esas misiones, los expertos creen que el rendimiento de O2O mejorará, con al menos 10 veces más datos en sus transmisiones. El avance no será trivial y excede al ámbito más especializado: los avances en estas tecnologías nos permiten ser parte de los vuelos, que en primerísima persona están reservados para unos pocos elegidos.

































