La delegada del gremio denunció que el Gobierno nacional busca desprenderse de más de mil trabajadores y miles de hectáreas de experimentación.
La situación en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) atraviesa un momento crítico, según denunció Julieta Boedo, delegada de ATE e integrante de la coordinación nacional del gremio. Según la representante sindical, el organismo se encuentra bajo un proceso de ajuste que combina la reducción de personal y la transferencia de activos a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE).
Boedo señaló que actualmente se encuentra abierto un segundo plan de retiros voluntarios, mediante el cual esperan la salida de entre 1.100 y 1.700 trabajadores. Esta medida se suma a una primera etapa realizada en octubre de 2024, alcanzando una cifra alarmante según el gremio. Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, casi 1.000 técnicos y profesionales ya abandonaron el instituto.
Abandono a productores y entrega del patrimonio
La denuncia de ATE pone el foco no solo en el personal, sino también en la pérdida de infraestructura territorial. Boedo detalló que ya se han cerrado casi 50 agencias de extensión rural, que representan el vínculo del Estado con los productores en el campo. Además, alertó sobre la cesión de 11.400 hectáreas de tierras experimentales a la AABE, organismo al que calificó duramente como «la gran inmobiliaria» del Estado.
Sobre esta situación, la delegada describió un escenario de incertidumbre dentro de las oficinas públicas. «La AABE viene a ser una inmobiliaria… están tasando tu oficina mientras vos estás trabajando», señaló. Según explicó Boedo, el Gobierno argumenta que se trata solo de tierras «innecesarias». De tal forma que ignoran que en esos predios se realizan ensayos y mediciones fundamentales para la producción y la prevención de inundaciones.
El riesgo para la soberanía y la producción de alimentos
El sindicato advierte que este achicamiento no es una cuestión meramente presupuestaria, sino un cambio de modelo que afecta la soberanía alimentaria del país. Boedo recordó que el INTA es responsable de desarrollos históricos como la vacuna contra la fiebre aftosa, la tecnología de silobolsas y el control de plagas que protegen la mesa de los argentinos.
«El plan de vaciamiento está intacto desde el primer día», afirmó la referente de ATE al explicar la falta de investigadores. Como ejemplo, citó el cierre de agencias en zonas de alta producción, donde la ausencia de mediciones técnicas impedirá prever el impacto de futuras afectaciones a cultivos.
Ante este escenario, provincias como la de Buenos Aires han solicitado que las tierras y equipos del INTA pasen a su órbita para evitar que las investigaciones se detengan. Mientras tanto, los trabajadores mantienen el estado de alerta frente a lo que consideran una brutal restauración conservadora que debilita las instituciones estratégicas del Estado nacional.

































