Moscú lanzó un nuevo ataque con un misil balístico y drones contra Sumy y Odesa, dos de las regiones ucranianas más importantes para Kiev en el frente de la guerra, y transgredió el alto el fuego al que se comprometió horas antes con el presidente estadounidense Donald Trump.
El bombardeo asesinó a tres personas, padre e hijo y otro civil, generó dos incendios en casas particulares que fueron extintos por los bomberos del Servicio de Emergencia de Ucrania y conmocionó a los ucranianos que espera de una tregua duradera.

Las imágenes compartidas por los rescatistas del cuerpo de emergencias a través de Facebook mostraron el desastre provocado por la última ofensiva militar del Kremlin contra Ucrania, en el marco del Día de la Victoria en Segunda Guerra Mundial que se celebrará en la capital rusa con poco armamento militar y sin comunicaciones.
Rusia atacó la región de Sumy, donde un incendio de grandes proporciones se desató en una vivienda particular de la comunidad de Berezivska. Ante la amenaza de nuevos ataques, los bomberos suspendieron sus labores y se trasladaron a un lugar seguro.

En la región de Cherníhiv, un bombardeo ruso con dron alcanzó una granja en una aldea fronteriza del distrito de Nóvgorod-Siverskyi. El ataque provocó un incendio que causó la muerte de un hombre de 70 años y su hijo de 49. Un tercer hombre, de 55 años, resultó herido. Los rescatistas lograron extinguir el fuego.
Rusia lanzó un ataque con un misil balístico Iskander-M y 43 vehículos aéreos no tripulados (UAV), según informó la Fuerza Aérea de Ucrania. A su vez, reportó que 34 drones fueron derribados o neutralizados. Se reportaron impactos de nueve proyectiles en seis ubicaciones distintas, además de la caída de escombros en dos lugares.
Kiev y Moscú acordaron una tregua de tres días, desde este 9 de mayo hasta el 11, en los combates durante la conmemoración anual rusa de la victoria de la URSS sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. La pausa incluirá un intercambio de 1.000 prisioneros de cada bando.

El presidente estadounidense Donald Trump anunció el acuerdo y señaló que tanto su homólogo ucraniano Volodymyr Zelensky como el presidente ruso Vladimir Putin aceptaron su solicitud de tregua.
“La celebración en Rusia es por el Día de la Victoria, pero también en Ucrania, porque fueron un factor importante en la Segunda Guerra Mundial”, escribió Trump en Truth Social, y expresó su esperanza de que la pausa represente “el principio del fin de una guerra muy larga, sangrienta y duramente librada”.
Zelensky y el Kremlin confirmaron la tregua como parte de los esfuerzos diplomáticos encabezados por Estados Unidos para negociar el final del conflicto. El presidente de Ucrania subrayó que aceptó la pausa como una oportunidad para el intercambio de prisioneros, y no por respeto al calendario festivo ruso. El presidente ucraniano resaltó que Ucrania ha utilizado su capacidad de drones de largo alcance para desafiar la seguridad de los desfiles militares rusos en el centro de Moscú.
“La Plaza Roja es menos importante para nosotros que la vida de los prisioneros ucranianos que pueden ser repatriados”, escribió Zelensky en X. “Agradezco al presidente de los Estados Unidos y a su equipo su productiva labor diplomática. Esperamos que Estados Unidos garantice que la parte rusa cumpla con estos acuerdos”.

Funcionarios rusos también reconocieron el papel del presidente estadounidense Donald Trump en la mediación de la tregua. “Acogemos con satisfacción esta iniciativa, que se basa en una conversación telefónica entre los presidentes de Rusia y Estados Unidos”, declaró Yuri Ushakov, asesor diplomático de Vladimir Putin.
Ushakov explicó que Putin y Trump “enfatizaron que nuestros países fueron aliados durante la Segunda Guerra Mundial y discutieron la posibilidad de un alto el fuego durante las celebraciones del Día de la Victoria”.
Zelensky inicialmente rechazó el llamamiento ruso a una pausa porque, bajo su mirada, Moscú buscaba “un permiso para celebrar su desfile, para que puedan salir a la plaza con seguridad durante una hora una vez al año y luego seguir matando”.
El desfile anual del 9 de mayo en Rusia, que conmemora el sacrificio soviético durante la Segunda Guerra Mundial, ha sido durante años un símbolo central de la identidad ultraconservadora y militarista promovida por Vladimir Putin a lo largo de su mandato. La Unión Soviética perdió oficialmente 26,6 millones de personas en el conflicto, la cifra más alta de cualquier nación.

Desde la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, el Día de la Victoria adoptó un nuevo significado: Putin y altos funcionarios utilizan la fecha para alimentar el fervor patriótico y justificar la guerra actual ante la población rusa.
Sin embargo, el desfile se realizará sin la tradicional exhibición de armamento militar, recurso que Rusia había empleado para proyectar su poder, y contará con una disminución en el número de participantes. La exhibición aérea continuará según lo estipulado.

































