La morosidad creciente en el pago de créditos es un problema que está afectando especialmente a las familias y también, aunque en menor medida, a los balances de los bancos.
El último dato oficial, a febrero, mostró que los pagos atrasados en tarjetas de crédito y préstamos personales llegaron a 11,6% y 13,8% del total, respectivamente. En el segmento no bancario, el deterioro de la cartera fue mucho mayor.
Esta semana, el ministro Luis Caputo dijo en una entrevista con la TV Pública: “Se generó cierta mora adicional: los bancos no estaban acostumbrados a prestarle (al sector privado) y la gente se sobreendeudó a tasas muy altas, pensando que, como siempre, la inflación se iba disparar y eso los iba a licuar. Eso no pasó”. Con todo, el funcionario aseguró que los picos de mora están quedando atrás y que, a medida que se superen, el crédito volverá a crecer.
Con menos ingresos, las familias se endeudaron
La consultora Qualy hizo un análisis de esta situación y llegó a la conclusión de que el principal predictor de la morosidad actual no es la inflación o el nivel de actividad del momento, sino el endeudamiento de las familias en los seis meses previos.
En esa línea, el estudio identificó dos fases. En la primera, explicaron, el deterioro del ingreso real empujó a los individuos a utilizar el crédito como sustituto parcial del salario, en un contexto de caída del poder adquisitivo.

“El ajuste del gasto de las familias fue parcial, porque una parte importante de los egresos de los hogares es inelástica: transporte, energía, salud, educación y alquiler no pueden eliminarse aunque el ingreso caiga. La actualización de tarifas por encima de la inflación general potenció ese efecto, reduciendo el margen disponible para honrar deudas”, indicaron. Y añadieron: “En la segunda fase, esa acumulación de deuda se transforma en mora“.
El reporte también puntualizó que durante la segunda parte del año pasado hubo tasas muy altas en pesos. “El resultado: atrasos que derivan en impagos y, por efecto del interés compuesto, en deuda creciente”, concluyó Qualy.
Para los bancos, la mora está bajo control
En el sistema financiero reconocen el nivel creciente de morosidad, aunque coinciden con Caputo en que el pico está quedando atrás y aseguran que están haciendo un manejo cuidadoso de la situación.
“Venimos de mora muy baja y esto es un proceso que se empieza a normalizar. Los bancos prestamos más y es bastante bastante razonable que suba la mora”, dijo Alejandro Butti, CEO de Santander, en el evento anual de Moody’s realizado esta semana.
“Hoy tenemos la mora concentrada en personas: tarjetas y préstamos personales es lo más importante y donde hay que seguir trabajando. Creo que en parte se debe a tasas de interés reales que el año pasado que fueron muy positivas; a salarios reales que no estuvieron creciendo en los últimos 7, 8 o 10 meses; y también a que el crecimiento que se viene dando en el país no es homogéneo. Entonces, hay sectores que son mejores pagadores en personas y sectores que todavía no lo son tanto”, detalló.

Para Gabriela Catri, ratings manager de Moody´s Local Argentina y Uruguay, es probable que la mora alcance su pico en los próximos dos o tres meses y empiece a normalizarse a partir de junio. Ese diagnóstico se debe, por un lado, a que los bancos estuvieron más restrictivos en la oferta de crédito y, por otro, a la reducción de las tasas de interés.
“A partir de agosto del año pasado tuvimos momentos de mucha volatilidad en la tasa de interés, que llegó a ser casi el triple de la actual. Entonces, aun cuando los bancos hubieran querido sentarse a refinanciar con sus clientes, el escenario era un poco más complicado. Hoy estamos viendo más originación: los bancos están dando nuevos créditos a sus clientes para que puedan refinanciar las deudas pasadas con niveles de tasa mucho más razonables”, detalló.
Morosidad en alza: las soluciones que se discuten
En el Congreso hay varios proyectos de ley que buscan generar algún tipo de solución para el aumento de la morosidad. Ante ellos, Butti pidió que el Estado no intervenga y que confíe en la experiencia de los bancos para ayudar a los clientes a regularizar la situación. A su turno, Catri resaltó que el incremento de la morosidad todavía no afectó la solvencia del sector bancario, que se mantiene muy sólido.
Desde Qualy, en cambio, puntualizaron: “Un problema de liquidez transitoria se resuelve con refinanciaciones, quitas o tasas más bajas. Pero el cuadro actual es más profundo: se trata de un problema de solvencia estructural, donde el ingreso de las familias es insuficiente de manera persistente para atender sus compromisos”.
La consultora propuso que la recuperación del crédito y la reducción de la morosidad tendrá que basarse en una mejora en el poder adquisitivo acompañada de una baja real del costo de financiamiento (que incluye no solo las tasas sino también las comisiones).

































