El Gobierno mantiene postergada parte de la actualización de los impuestos a los combustibles. Para septiembre, el decreto 829/2026 dispuso que los incrementos remanentes de 2024, 2025 y los dos primeros trimestres de 2026 tengan efecto desde el 1 de octubre, salvo nueva norma.
En el caso de Resistencia, de trasladarse a los surtidores la carga tributaria frenada sostenida y sistemáticamente por la administración de Javier Milei, el litro de nafta super en las estaciones de servicio YPF pasaría a costar alrededor de $2.315; mientras que el gasoil regular subiría a casi $2.400.
Según un análisis del Grupo de Estudios de Economistas (GERES), con datos de Arca y la Secretaría de Energía, si se cobraran todos los tributos y se trasladaran íntegramente al precio, la nafta súper subiría alrededor del 11% y el gasoil grado 3, cerca del 4%.
En nafta, los impuestos suman $411,45 por litro y deberían alcanzar $676,44; la diferencia pendiente es de $233,19, un 11,2% sobre un precio de referencia de $2.085 en el Gran Buenos Aires. En gasoil grado 3, el monto pendiente es de $101,99 sobre $2.375, un 4,3%.
Ignacio Barousse, exdirector nacional de Refinación y Comercialización, señaló que en naftas habría margen para adecuar impuestos sin alterar precios, pero en gasoil no habría margen sin traslado directo al surtidor. El aumento sería del 5%, cifra menor frente al 30% que subió el gasoil este año.
De todas maneras, el impacto real dependerá de la decisión oficial. Cada fin de mes, la actualización de impuestos vuelve a abrir la misma pregunta.

































