El especialista explica cómo identificar los daños y qué cuidados pueden ayudar a recuperarla.
La pérdida de hojas puede ser una señal de que una planta atraviesa un problema de salud. Antes de descartarla, conviene revisar las raíces, el sustrato y las condiciones en las que crece.
Cuando una planta de interior pierde todas sus hojas o empieza a marchitarse, es habitual pensar que ya no tiene solución. Sin embargo, antes de tirarla, conviene revisar qué está pasando debajo de la tierra. El estado de las raíces, la humedad del sustrato y las condiciones de luz pueden dar pistas sobre las posibilidades de recuperación.
El experto en jardinería Álvaro Pedrera explicó cómo actuar cuando las raíces se deterioran por el exceso de riego: “No tires una planta porque perdió todas sus hojas, primero revisá el estado de sus raíces”.
Cómo saber si una planta todavía puede recuperarse
La pérdida de hojas no siempre significa que una planta esté muerta. Puede estar relacionada con problemas de riego, cambios bruscos de temperatura, falta de luz o daños en las raíces. Por eso, antes de intentar recuperarla, es importante observar el estado general del ejemplar.

Una de las primeras medidas consiste en revisar las raíces. Según explica la Royal Horticultural Society, cuando una planta presenta un deterioro importante, conviene sacarla con cuidado de la maceta para comprobar si las raíces están sanas o si muestran signos de pudrición. Estas son algunas señales que conviene observar:
- Raíces firmes: si conservan su consistencia y no presentan signos de pudrición, puede haber posibilidades de recuperación, según el estado del resto de la planta.
- Raíces oscuras y blandas: pueden indicar pudrición, un problema asociado con frecuencia al exceso de agua.
- Sustrato constantemente húmedo: puede ser una señal de que el riego es demasiado frecuente o de que el drenaje no funciona correctamente.
- Tallos secos o blandos: es importante comprobar si todavía queda tejido sano, ya que el deterioro avanzado puede reducir las posibilidades de recuperación.
Qué hacer si las raíces están dañadas
Pedrera compartió un procedimiento para intentar recuperar las plantas afectadas por el exceso de riego. El primer paso consiste en sacar el cepellón de la maceta y dejarlo secar durante un día. Después, recomienda retirar el sustrato antiguo y eliminar las raíces que estén dañadas.
El siguiente paso es volver a plantar el ejemplar en un sustrato nuevo y adecuado para su especie. En su publicación, el especialista también aconsejó esperar entre cuatro y cinco días antes de volver a regar y, a partir de entonces, reducir tanto la cantidad de agua como la frecuencia del riego.
Estas indicaciones corresponden al caso de las plantas afectadas por el exceso de agua y no deben aplicarse automáticamente a todos los ejemplares que pierden sus hojas. Si el problema es la falta de riego, la temperatura o la iluminación, la solución será diferente.
Por eso, antes de descartar una planta deteriorada, lo más importante es identificar qué causa el problema. Revisar las raíces, observar el sustrato y comprobar las condiciones de cultivo puede ayudar a determinar si todavía hay posibilidades de recuperarla.

































