Las formaciones miden entre 4 y 8 centímetros y se observaron en el Valle Grande, una vasta región del planeta rojo. Su origen todavía se desconoce y el análisis de su composición podría aportar nuevas pistas sobre la presencia de agua.
Unas pequeñas y curiosas formas geométricas aparecieron en una imagen de la vasta planicie marciana obtenida por el rover Curiosity de la NASA. Las formaciones, de entre 4 y 8 centímetros de ancho y semejantes a un panal, se extienden en todas las direcciones dentro de una región conocida como Valle Grande y componen el mayor campo de estructuras poligonales observado hasta ahora por la misión de la agencia espacial norteamericana.
El paisaje quedó registrado en una panorámica captada el mes pasado, compuesta por 340 fotos tomadas por la cámara Mastcam del vehículo, que luego fueron enviadas a la Tierra y unidas en una sola imagen.
Curiosity había fotografiado pequeñas concentraciones de estas formas en otros puntos del cráter Gale, pero en esta oportunidad la repetición cubre el terreno hasta el límite de visión del rover y rodea Miraflores, una colina de seis metros de altura coronada por una gruesa capa de arena.
Desde la posición del vehículo, las líneas dibujan una trama irregular sobre el suelo y avanzan hacia las elevaciones del horizonte. La escala del conjunto diferencia este hallazgo de los registros anteriores y ofrece a los investigadores una zona mucho más amplia para comparar tamaños, formas y composición.
“Vimos muchos paisajes fascinantes a través de los ojos de Curiosity, y este mar de polígonos nos dejó sin aliento”, afirmó Ashwin Vasavada, científico del proyecto Curiosity en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. Según el investigador, el equipo midió cuidadosamente las formas y la composición química de las estructuras con la expectativa de encontrar datos que permitan explicar su formación. La respuesta podría ayudar a reconstruir las condiciones ambientales de una zona por la que circularon lagos y arroyos hace miles de millones de años.
Cómo pudieron formarse los patrones con aspecto de panal
Las fracturas poligonales pueden aparecer mediante distintos procesos. Algunas áreas semejantes estudiadas previamente por otros rovers fueron interpretadas como grietas de barro, las marcas que quedan cuando un suelo húmedo pierde agua y se contrae.
Los ciclos de temperaturas cálidas y frías también pueden expandir y contraer el material hasta quebrarlo. Otra posibilidad apunta a la compactación de sedimentos enterrados: la presión habría expulsado el agua atrapada entre las partículas y dejado las fracturas impresas en la roca.
La geometría por sí sola todavía no permite determinar cuál de estos mecanismos actuó en Valle Grande. Por esa razón, la NASA todavía analiza la química del terreno y las características de cada polígono. La combinación de esos datos podría revelar si todas las formaciones surgieron durante un mismo proceso o si la superficie conserva las señales de distintas etapas geológicas.
¿Agua en Marte? La pista que revelan los polígonos de la superficie
El descubrimiento se produjo durante el ascenso de Curiosity por el monte Sharp, una montaña de cinco kilómetros de altura situada en el centro del cráter Gale. El rover recorre sus laderas desde 2014 y examina rocas formadas durante diferentes períodos de la historia marciana.
Los científicos consideran que lagos y arroyos cubrieron las zonas bajas de la montaña hace miles de millones de años. A lo largo de su recorrido, el vehículo encontró pistas químicas que respaldan la existencia de aquel ambiente con agua y muestran que Marte reunió condiciones compatibles con la vida microbiana.

En abril de 2026, la NASA informó que una roca perforada por el vehículo contenía 21 moléculas con carbono. Siete de ellas jamás habían sido detectadas en Marte y, entre las identificadas, apareció un heterociclo de nitrógeno, un tipo de estructura química considerada precursora del ARN y el ADN.
Esos compuestos pueden generarse mediante procesos biológicos o geológicos, de modo que su presencia no demuestra que haya existido vida. Su valor reside en la química que preservaron: Marte contó con ingredientes capaces de sostener un ambiente habitable en su pasado remoto.
El extenso campo de Valle Grande suma ahora otra pieza a esa reconstrucción. Distinguir entre la desecación del barro, los cambios de temperatura y la compactación de sedimentos podría precisar cómo evolucionó el agua en el cráter Gale. El resultado también ayudaría a reconstruir qué condiciones atravesó la región antes de convertirse en el paisaje árido que Curiosity recorre hoy.

































