La experta explicó por qué los colores muy oscuros pueden endurecer las facciones y recomendó apostar por matices cálidos y brillantes.
En el mundo de la peluquería, no todo se trata de seguir modas pasajeras. Muchas veces, el verdadero cambio está en elegir el color de pelo que mejor acompaña el rostro de hoy, y no el de hace veinte años.
Edviga Bobocea, reconocida experta en coloración, lo dejó bien claro: “A partir de los 50, recomiendo evitar colores de pelo negros muy intensos o castaños oscuros ya que marcan cualquier línea de expresión”.

Por qué los tonos oscuros pueden sumar años
El consejo de Bobocea no es una prohibición, sino una sugerencia basada en la armonía visual. Según la especialista, el color del cabello puede suavizar o endurecer las facciones, y los tonos demasiado oscuros tienden a remarcar ojeras, sombras y líneas de expresión.
“El color del cabello es determinante porque actúa como un filtro cromático que interactúa directamente con la piel”, explicó la colorista. “Mientras los colores oscuros endurecen las facciones, los matices suavizan las líneas de expresión. Lo ideal es elegir tonos luminosos o que imiten los reflejos naturales del sol porque no solo devolverán el brillo a la fibra capilar, sino que proyectarán una imagen de vitalidad que asociamos, instintivamente, con una edad menor”.
La tendencia: menos artificio, más luz y naturalidad
Durante años, la regla parecía ser tapar las canas y oscurecer el pelo para “verse arreglada”. Pero Bobocea propone un giro: dejar de lado la dureza y apostar por la luz. “Buscar colores cálidos, evitar los tonos muy oscuros o el negro absoluto y mantener brillo y luminosidad”, resumió.

Este cambio de mirada conecta con una tendencia más amplia en belleza: menos artificio severo y más efecto natural y favorecedor. El problema no es la edad, sino aferrarse a tonos que ya no acompañan el rostro actual.
El color de pelo, una herramienta para realzar el rostro
Bobocea, que trabaja a diario con clientas reales en un salón especializado, insiste en que el colorista no solo sigue la moda: “Trabajamos con proporciones, matices de piel, brillo y percepción general del rostro”. Un color mal elegido puede endurecer mucho más de lo que imagina quien lo lleva.
Por eso, su consejo es claro: a partir de cierta edad, conviene que el color de pelo sume suavidad, brillo y calidez, no rigidez. No se trata de parecer otra persona, sino de lograr que el rostro se vea menos cansado y más vital.

































