En plena expansión del régimen regulatorio para representar virtualmente activos de la vida real, una nueva solución permite adquirir fracciones de oro físico en forma de tokens.
Hace tiempo que invertir en oro dejó de ser una operación limitada a la compra de lingotes o monedas físicas y ahora se suma una nueva alternativa en la Argentina, apoyada en la tecnología de tokenización.
Se trata de un servicio que permitirá adquirir el metal en formato digital, a través de tokens que representan un gramo de oro físico certificado y custodiado, sin las complicaciones logísticas del resguardo tradicional.
La propuesta, llamada Digital Gold, depende de Prosegur Cripto, la unidad de la compañía de resguardo de valores especializada en activos digitales. Cada token se genera sobre el metal ya almacenado por la empresa en instalaciones de alta seguridad ubicadas en Madrid.
El valor de los tokens se ajusta según la cotización internacional del oro -que este año registró máximos históricos- y los usuarios argentinos finales podrán comprarlos de forma directa, con una tarjeta de débito emitida sobre una cuenta en pesos. Las comisiones serán del 4% en la compra y 6% en la venta e incluyen el costo del almacenamiento del oro físico durante el tiempo que dure la inversión.
Las operaciones quedan registradas en la blockchain -la misma tecnología que sostiene a las criptomonedas-, lo que permite rastrear y verificar cada transacción. El desarrollo se realizó en conjunto con Minos Global, firma especializada en tecnologías de registro distribuido, y ya contaba con una versión previa en España.
Cómo funciona la plataforma
Según la Cámara Argentina de Fintech, un token es una representación digital de objetos físicos o digitales, o incluso de identidades, registrada en la blockchain de forma descentralizada, en lugar de alojarse en un único servidor. En este caso, el token se emite sobre el oro ya comprado.
De acuerdo con Prosegur Cripto, la empresa es responsable de la compra del oro en el mercado londinense, así como de su almacenamiento y de la emisión de los tokens digitales. Por cada lingote se generan 1000 tokens, respaldados físicamente por el metal custodiado. Los tokens quedan disponibles para su compra, transferencia o liquidación dentro de la misma plataforma.

José Ángel Fernández Freire, director corporativo de Innovación de Prosegur Cash y CEO de Prosegur Cripto, consideró que la iniciativa representa un avance en la forma en que un activo históricamente físico y conservador se adapta a las nuevas dinámicas digitales sin resignar seguridad.
Más allá de la apuesta directa a llegar con este producto a los usuarios finales, la compañía aspira a vender la solución de oro tokenizado a bancos, billeteras virtuales y otros actores del sistema financiero que estén interesados en sumar esa alternativa a sus aplicaciones.
Impulso oficial a la tokenización de activos
El lanzamiento de este tipo de productos se da en un contexto en el que el Gobierno impulsa la tokenización de activos, es decir, la representación de instrumentos financieros a través de blockchain.
A mediados de 2025 la Comisión Nacional de Valores (CNV) creó un régimen de tokenización que se desarrolla en un entorno regulatorio especial conocido como sandbox, cuya vigencia se extendió este año hasta fines de 2027.

En un primer momento, el esquema admitía la representación digital de acciones, obligaciones negociables, valores representativos de deuda y certificados de participación de fideicomisos financieros emitidos bajo los regímenes de oferta pública automática, además de cuotapartes de fondos comunes de inversión cerrados de crédito con oferta pública.
Hace poco, la CNV incluyó más alternativas en ese listado, como los valores negociables emitidos bajo los distintos regímenes de autorización automática y a los fondos comunes de inversión cerrados en general, ya no limitados a los de crédito. La única excepción son los fondos comunes de inversión abiertos, que quedaron fuera del régimen.

































