En la Casa Rosada interpretaron el anuncio de la expresidenta como intento de ejercer presión sobre su propio espacio y ratificaron que no importa quién será el rival del oficialismo.
Luego de que Cristina Fernández de Kirchner abriera la puerta a competir por la Presidencia en 2027, el Gobierno tomó distancia del anuncio de la exmandataria y lo atribuyó a una interna del peronismo.
“Nosotros no tenemos nada que ver con esto. Es un tema del peronismo. No nos carguen a nosotros si ella va a ser candidata o no. No está en nuestro análisis. Para nosotros es igual”, remarcaron desde Balcarce 50, donde sostienen la línea oficial promovida por Javier Milei de que no importa quién será el candidato opositor a enfrentar el próximo año.
“Mi rival soy yo mismo. ¿Qué me importa los que atrasan cien años y que además fracasaron siempre? Es casi insultante tener que debatir con un comunista”, había dicho el Presidente a fines de septiembre en su discurso en el Coloquio de IDEA, consultado sobre las posibles candidaturas de Axel Kicillof o Myriam Bregman.
En ese sentido, el Gobierno sostiene esa postura incluso si la contendiente fuera la expresidenta, quien no descartó subirse a la arena electoral en caso de lograr un giro en su situación judicial. “Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”, dijo en una entrevista con The Washington Post publicada este lunes.
Por su condena firme en la causa Vialidad, Fernández de Kirchner contempla, además de los seis años de prisión domiciliaria, la inhabilitación perpetua para ejercer funciones públicas. Por eso, su defensa presentó una petición ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para que examine las condiciones en las que fue juzgada y condenada, con la esperanza de que una eventual presión internacional pueda llevar a revertir su inhabilitación.
En el Gobierno conviven posturas. Hay quienes sostienen que no hay “ninguna” posibilidad de que la expresidenta pueda volver a competir electoralmente, pero un integrante de la mesa política aseguró a este medio que “no descartan nada”.

Independientemente de eso, la lectura del oficialismo coincide con que el pronunciamiento de la exjefa de Estado apunta a ejercer presión en el propio ecosistema peronista, en medio del enfrentamiento que atraviesa su sector, representado por su hijo Máximo y La Cámpora, el Movimiento Derecho al Futuro que conduce el gobernador de la provincia de Buenos Aires, y el Frente Renovador de Sergio Massa.
“Está victimizándose y tensionando internamente en el peronismo. Pero no es tema para el gobierno”, ratificaron cerca de uno de los despachos de casa de gobierno.
Sin embargo, la fragmentación del espacio opositor no es ajena a la Casa Rosada, que entre sus principales prioridades legislativas impulsa la suspensión de las PASO para -además de reducir costos y postergar para octubre cualquier inestabilidad electoral- quitarle la posibilidad al peronismo de agruparse debajo del paraguas de una primaria. Aun así, el proyecto todavía no avanza en medio de las discusiones internas del Gobierno, que no define sus acuerdos electorales con los gobernadores y partidos aliados.

































