El candidato presidencial busca aplacar varios escándalos que sacudieron la campaña electoral. Los comicios se celebrarán el 4 de octubre.
A menos de tres meses de las elecciones presidenciales, el candidato ultraconservador, Flávio Bolsonaro, enfrenta una inesperada interna familiar y persistentes dudas en la heterogénea derecha brasileña empeñada hoy en una lucha de poder.
El actual senador, de 44 años, busca destronar al presidente Luiz Lula da Silva, que irá por la reelección en los comicios del 4 de octubre, pero una serie de escándalos amenazan sus aspiraciones.
El hijo mayor del condenado expresidente Jair Bolsonaro venía subiendo mes a mes en las encuestas y se hallaba en un virtual empate técnico con Lula, pero sus supuestos vínculos con un banquero detenido, Daniel Vorcaro, sacudieron su campaña.
Vorcaro está en el centro de una investigación por un esquema ilegal vinculado al proceso de liquidación del Banco Master, que salpica también al gobierno. En concreto se lo acusa de fraude bancario.
En un audio revelado por la prensa local, se escucha al postulante presidencial derechista pedirle dinero a Vorcaro para financiar una película biográfica sobre su padre. Incluso, lo llama “hermano”. Entonces, la imagen de Bolsonaro sufrió un durísimo golpe que derivó en una caída en los sondeos.
La última encuesta de la firma AtlasIntel le atribuye a Lula un 48,8% de intención de voto frente al 42,3% de Bolsonaro.
¿Qué está pasando en la derecha brasileña?
En medio del escándalo del Banco Master, la derecha brasileña empezó a mostrar grietas en la alianza electoral que busca devolver al clan Bolsonaro al poder.
El analista brasileño Fernando Guarnieri, polítólogo de la Universidad de San Pablo, dijo a TN que en el país no existe una sola derecha cohesionada y afirmó que ahora, esa diversidad, está pasandole factura al candidato.

“Desde las elecciones de 2022 -e incluso antes, durante el gobierno de Bolsonaro- hemos visto que no existe una única facción de derecha, sino varias”, afirmó.
Al respecto, mencionó: “Está la derecha ´pragmática´ -a menudo denominada ´Centrão´, que habitualmente se alinea con el gobierno de turno. Existe la derecha liberal, que aboga por un Estado mínimo; la derecha conservadora, que se opone a la ampliación de los derechos de las minorías; y la derecha radical y antisistema, junto con la extrema derecha antidemocrática. En resumen, hay diversas facciones de derecha que se unieron en torno a Bolsonaro y que ahora pugnan por la hegemonía dentro del bloque”.
En ese escenario, estallaron las luchas internas y más cuando Flávio Bolsonaro fue “elegido a dedo” por su padre.
Para Guarnieri, “estas divisiones y conflictos entre las ´élites´ podrían derivar en ´fuego amigo´ y en la aparición de nuevos escándalos, erosionando gradualmente la percepción de que Flávio es la única opción para derrotar a Lula”.
“Es muy probable que la elección se decida en una segunda vuelta (prevista para el 25 de octubre). Conscientes de ello, los votantes de derecha podrían optar por explorar otras alternativas en la primera vuelta”, indicó.
Según el analista, “todo depende de las revelaciones explosivas que aún están por surgir, de cómo las gestione Flávio Bolsonaro y de si logra pasar de una postura defensiva a imponerse en los debates frente a sus adversarios”.
Un nuevo frente: la familia
Pero Flávio Bolsonario recibió un piedrazo en la cara desde su propio entorno familiar.
El candidato mantuvo una durísima pelea mediática con su “madrasta”, Michelle Bolsonaro, que repercutió muy fuerte en el seno del Partido Liberal, liderado por su marido.
La esposa de su padre anunció públicamente que no respaldaba la candidatura presidencial de su hijastro y lo acusó de haberla humillado.
Pero el escándalo no se quedó ahí: Michelle, considerada la dirigente con mayor influencia entre el electorado femenino y evangélico, renunció a la presidencia del ala femenina del partido.

Según dijo, desde ahora se dedicará solo a “cuidar” del exmandatario, que cumple una condena a 11 años de prisión por golpismo.
Esta pelea dividió al Partido Liberal. La salida de escena de Michelle puede ser un duro golpe para las aspiraciones de Flávio de llegar al Palacio del Planalto.
La mujer, que llegó a coquetear con su propia candidatura presidencial, no solo es la principal representante femenina del movimiento de su esposo, sino que además arrastra el estratégico voto evangélico, vital en un país como Brasil donde la influencia de este grupo religioso se expande en todos los ámbitos, ya sea mediáticos, económicos y políticos.
Pero, ¿de qué acusa Michelle Bolsonaro a su hijastro?
En un video explosivo, la actual esposa de Jair Bolsonaro acusó a Flávio de haberla “humillado” y “maltratado” durante una discusión sobre estrategia electoral. En disputa estaba la lucha por la nominación de aliados para las elecciones locales y regionales.
“Me faltó al respeto, me trató mal y me dijo que era mejor que me mantuviera al margen de las decisiones del partido, porque había llegado ayer y no entendía nada de política”, aseguró.
La acusación causó un terremoto en el partido. Michelle tiene un ejército de más de 8,2 millones de seguidores solo en Instagram.
El candidato intentó salir al paso con un pedido de disculpas y aventuró: “Respeto muchísimo a Michelle, tengo la convicción de que vamos a superar este momento difícil y que ella va a estar caminando con nosotros”.
Pero el daño ya estaba hecho. Analistas estiman que la principal debilidad de la candidatura de Flávio Bolsonaro está precisamente en su escasa llegada al electorado femenino.
Sin Michelle a su lado, sus posibilidad caen, como reflejan las encuestas. Habrá que ver ahora si la esposa de Jair Bolsonaro mantiene al menos su candidatura a senadora y si la familia logra recomponer la paz a menos de tres meses de las elecciones.

































