Es muy popular por su belleza y la gran tolerancia que tiene a circunstancias adversas. Sin embargo, hay detalles fundamentales para su cuidado.
Aunque es la más utilizada como decoración en interiores porque requiere muy pocos cuidados, la lengua de suegra también tiene secretos para mantenerse en plenitud. Un experto dio las 6 claves para que la planta perfecta crezca sana y fuerte.
Esta planta suculenta perenne de origen africano se hizo muy popular en todo el mundo porque necesita muy pocos cuidados y soporta casi todo: sobrevive en ambientes con poca luz, tolera cambios de temperatura y riegos espaciados. Por eso es que los especialistas suelen recomendarla a las personas con poca experiencia en jardinería.
Sin embargo, en el perfil de redes sociales @remediosyconsejos, dedicado a las plantas, hicieron hincapié en que no hay que confiarse en la capacidad de aguante de la lengua de suegra y dieron las 6 claves para su mejor crecimiento.
Claves para no fracasar con la lengua de suegra
El primer consejo de los expertos es que reciba luz indirecta, resaltando que cuanto más exposición al sol tenga su color y crecimiento se verá favorecido. Lo ideal es que se eviten los rayos más fuerte, para que no sufra quemaduras en sus hojas.
Aunque puede recibir sol directo, especialmente por la mañana o en el final de la tarde, lo mejor es optar por horarios de menor intensidad lumínica para mantenerla saludable.
La segunda clave apunta al sustrato de cactus: debe utilizarse una mezcla de tierra diseñada especialmente para plantas que necesitan poca humedad. Contiene arena, piedra volcánica y otros materiales que permiten que el agua escurra rápidamente. Es muy útil agregar una perlita extra para aumentar la aireación y mejorar el drenaje.

El drenaje extremo es muy necesario para la lengua de suegra, porque el sustrato no debe retener agua durante mucho tiempo. Tras el riego, el excedente debe escurrir enseguida, de modo que las raíces no queden húmedas.
El tercer secreto de la planta perfecta señala que esta planta debe estar algo apretada, por lo que es ideal ponerla en una maceta ajustada de barro, que son porosas y permiten que el agua se evapore a través de las paredes. Este consejo se complementa con otro: no trasplantarla hasta que la maceta se rompa. Recién en ese momento de quiebre hay que llevarla a un recipiente más grande.
La cuarta recomendación consiste en regar la lengua de suegra solo cuando el sustrato esté completamente seco en el fondo. No alcanza con ver que la superficie de la tierra se vea seca. Las capas más profundas no deben tener restos de agua para que sea posible regar la planta.

Esto se debe a que la planta almacena agua en sus hojas y soporta muy bien la sequía. Por eso es preferible quedarse corto con el riego a excederse, porque esto podría pudrir las raíces.
El quinto secreto para el cuidado de esta planta ornamental se refiere a la temperatura. Lo ideal es que se encuentre siempre en ambientes de entre 15 y 30 grados centígrados. Por debajo de los 10 grados, se daña.
La advertencia del experto es que ante el frío la lengua de suegra puede mostrar signos de estrés, especialmente si además hay humedad excesiva en el sustrato. Los síntomas más comunes son hojas blandas o caídas, manchas acuosas, amarillamiento y pudrición en la base de las hojas.
Finalmente, el sexto consejo apunta a multiplicar las lenguas de suegra sin ponerse en gastos, aprovechando los brotes que se producen alrededor de la planta madre. Estos se encuentran unidos por un rizoma, que es un tallo subterráneo grueso que crece bajo la tierra.
Lo que se debe hacer es sacar la planta de la maceta, buscar los brotes que ya tengan algunas hojas y raíces propias para separarlos de la planta madre. Cada hijuelo (así se llaman los brotes nuevos) debe ser plantado en una maceta aparte con sustrato bien drenado, para que la planta perfecta crezca sana y fuerte.

































