La actriz abrió una parte íntima de su vida y explicó que la escritura de su libro le permitió entender, demasiado tarde, el origen de escenas familiares dolorosas
Mercedes Morán se sentó frente al micrófono de OLGA y abrió una parte de su historia que llevaba años sin decirse en voz alta. La actriz, en el marco de la presentación de su libro Madre mía, reveló que su madre fue víctima de abuso en la infancia, una verdad que ella misma tardó décadas en comprender y que llegó, con toda su carga, cuando ya no había posibilidad de hablarla con la protagonista. “El gran dolor fue que nunca lo pude hablar con ella”, dijo, y la frase quedó flotando en el estudio.
Madre mía se presentó el 1° de mayo y desde entonces la actriz viene dando entrevistas en las que el libro funciona como punto de partida para conversaciones que van mucho más allá de la literatura. En la obra, Morán combina autoficción y crónica personal para reconstruir el vínculo con su madre, a quien describe como un ser “complejo, contradictorio, feroz y sufriente”. La propia sinopsis anticipa el espíritu del proyecto: entender ese vínculo y comprender a la mujer más allá del rol materno.
En la charla con OLGA, la actriz recordó que durante mucho tiempo lidió con lo que describió como una relación “loca” de su madre con la sexualidad. Episodios de la infancia y la adolescencia que en su momento le resultaban difíciles de procesar. “Mi mamá era un personaje muy particular. Tenía un tema con la sexualidad que terminé de entender hace no tanto tiempo, pero que me sometió a mí a situaciones extremas y violentas”, relató.

Luego fue más precisa sobre cómo se manifestaba esa tensión en el hogar. “Ella se brotaba mucho con la sexualidad en general y con mi despertar sexual se puso muy loca, un poco violenta”, contó. Esas conductas, que durante años Morán atribuyó a cuestiones de educación o de época, encontraron una explicación distinta y mucho más profunda cuando la actriz se puso a escribir el libro.
“Lo increíble fue que mientras escribía, después de que mi mamá se había muerto, se me reveló que había sido abusada de niña”, confesó. El proceso creativo funcionó como una especie de excavación: lo que empezó como un intento de reconstruir una historia familiar terminó por iluminar un secreto que su madre nunca verbalizó. “Terminé de entender, ya venía en el proceso de perdonar y adjudicaba esa parte de ella a un tema de educación o de generación, pero fue bastante más allá”, agregó.
La madre de Mercedes murió durante la pandemia. Fue longeva y pasó sus últimos años bajo el cuidado de la actriz. “Mi mamá fue muy longeva, murió en la pandemia y yo me hice cargo, estuvo mucho tiempo bajo mi cuidado”, contó. Esa cercanía en los últimos años no alcanzó para que el tema saliera a la luz entre ellas. El descubrimiento llegó tarde, a través de la escritura, y sin la posibilidad de un intercambio real.

Ahí está el nudo de la historia. “Cuando terminé de perdonarla empecé a perdonarme a mí porque pensaba: ‘¿Cómo no me di cuenta?’”, dijo Morán. La frase se viralizó rápidamente en redes y generó una ola de reacciones entre quienes la escucharon. No es una pregunta retórica: es la pregunta que se hace alguien que mira hacia atrás y relee toda una historia con información nueva.
El proceso que describe la actriz tiene una lógica propia. Primero fue el reproche, la incomprensión, la distancia. Después, con los años, el intento de perdonar, que ella atribuía a razones de generación o de crianza. Y finalmente, ya con su madre muerta y el libro en proceso, la revelación que lo reordenó todo. Tres etapas que muchos en la audiencia reconocieron como propias.
La presentación del libro reunió a amigas, colegas y personas cercanas que leyeron fragmentos de la obra en voz alta. Morán agradeció públicamente el acompañamiento con un mensaje en redes: “Estoy muy feliz y agradecida a los que me acompañaron en este camino”. Y explicó a quiénes está dedicado el libro: “Madre mía está dedicado a quienes pudieron o están tratando de perdonar a sus madres”.

































