El río alcanzó los 7,24 metros y mantiene comprometidas a las zonas ribereñas. En el barrio Náutico unas 50 familias resultaron afectadas y algunas viviendas quedaron prácticamente cubiertas por el agua. El Litoral continúa bajo alerta por tormentas y la evolución de El Niño mantiene la preocupación para los próximos meses.
La crecida del río Paraná continúa generando serias complicaciones en las zonas costeras del Chaco, con Barranqueras como uno de los puntos más afectados por el avance del agua.
En el barrio Náutico, unas 50 familias resultaron directamente comprometidas por la inundación. En algunos sectores, el agua avanzó sobre las viviendas y obligó a vecinos a retirar pertenencias, trasladarse hacia lugares más altos o instalarse provisoriamente a la vera de la ruta.
El Paraná alcanzó los 7,24 metros, en un escenario que mantiene en alerta a las autoridades y a las familias que viven fuera de las zonas protegidas por las defensas.

Aunque en las últimas mediciones se había registrado un leve descenso, la situación continúa siendo delicada por la extensión de los anegamientos y por las nuevas precipitaciones previstas para la región.
Familias que resisten dentro de sus viviendas
Algunos vecinos decidieron permanecer en sus casas mientras el nivel del agua lo permita.
Oscar, uno de los habitantes de la zona afectada, recordó la histórica creciente de 1982-1983 y explicó que varias familias cuentan con sistemas improvisados para proteger sus pertenencias.
“Tenemos flotantes donde subimos el freezer, las motos y las cosas de valor. Aguantar ahí hasta que se pueda”, relató.
Estos dispositivos, similares a pequeños muelles flotantes, permiten mantener electrodomésticos y otros bienes por encima del nivel del agua mientras continúa la crecida.
La convivencia con animales también representa una dificultad adicional para muchas familias que deben decidir si permanecen en sus viviendas o se trasladan a los refugios disponibles.
Barranqueras, uno de los puntos más comprometidos
La situación en el barrio Náutico vuelve a exponer la vulnerabilidad de los sectores asentados cerca de la costa del Paraná.

Desde hace semanas se vienen desarrollando tareas preventivas y preparando refugios temporales para las familias que necesiten abandonar sus hogares ante el avance del río.
La emergencia se produce a pocos kilómetros del centro de Resistencia, lo que dimensiona la cercanía de la creciente con el principal conglomerado urbano de la provincia.
Mientras algunas familias se trasladaron preventivamente, otras permanecen en sus viviendas y siguen minuto a minuto el comportamiento del río.
Alerta por nuevas tormentas
A la creciente se suma un escenario meteorológico todavía inestable.
El Litoral permanece bajo alerta por tormentas, con previsiones de abundante caída de agua en períodos cortos, actividad eléctrica, ráfagas intensas y posibles episodios de granizo.
Los acumulados previstos podrían generar nuevos inconvenientes en zonas que ya presentan suelos saturados o dificultades para el escurrimiento.
La combinación de lluvias locales con niveles elevados de los grandes ríos constituye uno de los principales factores de preocupación, ya que puede dificultar todavía más el drenaje del agua en los sectores bajos.
El Niño mantiene la preocupación para los próximos meses
El comportamiento del fenómeno de El Niño 2026-2027 agrega incertidumbre al escenario.
Los distintos informes técnicos difundidos durante las últimas semanas vienen advirtiendo sobre una mayor probabilidad de lluvias en sectores del Litoral y de la Cuenca del Plata durante los próximos meses.
Especialistas remarcan, sin embargo, que la intensidad de El Niño no permite anticipar por sí sola una inundación de determinada magnitud ni afirmar que se repetirá el escenario de 1982-1983.
La evolución dependerá de dónde se concentren las precipitaciones, del aporte de las cuencas ubicadas aguas arriba, del nivel de los ríos y de la operación de las represas.
Una emergencia que obliga a sostener el monitoreo
Con viviendas inundadas y familias que ya debieron reorganizar su vida cotidiana por el avance del agua, Barranqueras atraviesa una de las consecuencias más visibles de la actual creciente.
La atención permanece puesta tanto en la evolución diaria del Paraná como en las lluvias previstas para las próximas semanas.
Las autoridades mantienen los operativos y recomiendan a quienes viven en zonas ribereñas seguir las indicaciones oficiales, evitar permanecer en sectores de riesgo y anticipar el traslado de personas, animales y pertenencias cuando las condiciones lo requieran.
El escenario permanece abierto: el agua ya llegó a las viviendas y la preocupación ahora está puesta en cuánto puede durar la creciente y qué impacto tendrán las próximas lluvias sobre una región que ya se encuentra al límite.
ESCHACO

































