Ya retirado del tenis, se afincó en una casa espectacular que combina lujo, funcionalidad y una estética original.
Luego de su retiro del tenis, Rafael Nadal apunta a darse sus gustos y disfrutar de la vida en familia, algo que no pudo hacer en su intensa carrera deportiva. Por eso no vaciló en destinar 4 millones de dólares por una impresionante mansión en Mallorca: tiene 1.000 metros cuadrados cubiertos y vista al Mediterráneo.
Mallorca es su lugar en el mundo. En esa isla española nació el 3 de junio de 1986 y siempre que pudo, volvió. En cada espacio de vacaciones o cuando estuvo aquejado de alguna lesión, el zurdo que se hizo amo y señor de Roland Garros eligió como refugio la tierra de sus orígenes.
Ahora, en lugar de elegir Mónaco, Miami o alguna de las ciudades más buscadas por los deportistas cuando dejan la actividad, él buscó una propiedad en Mallorca para convertirla en su lugar de residencia permanente.

Su apuesta fue construir una residencia a su gusto, frente al Mar Mediterráneo, donde transcurrieron su infancia y su adolescencia. Hoy ya está disfrutando de una impresionante mansión en Porto Cristo, en el municipio de Manacor, donde nació hace 40 años.
La vivienda, en la que vive junto a su mujer, Mary Perelló y sus hijos Rafael y Miquel, se levanta sobre un terreno de unos 7.000 metros cuadrados y cuenta con cerca de 1.000 metros cuadrados construidos.
El diseño estuvo a cargo del arquitecto mallorquín Tomeu Esteva, quien apostó por un estilo contemporáneo y minimalista. Además, se buscó que esté vinculada con el entorno, ese hermoso paisaje de la isla.
La mansión de Nadal tiene dos edificios conectados
El núcleo de la residencia son dos edificios que están interconectados. Tienen dos plantas y sótanos, además de un pabellón independiente junto a la espectacular pileta. Los techos son a cuatro aguas, muy vistosos y de aire moderno.
Muros de piedra y terrazas escalonadas le dan a esta mansión un estilo que combina reminiscencias del renacimiento con la arquitectura de vanguardia. Llaman tanto la atención que algunos diseñadores la han definido como “un refugio de piedra”.

En el interior de la residencia de Rafa se mantiene la misma línea: predominan los tonos neutros, no se busca la ostentación y dominan el blanco y la madera clara. El ex tenista le pidió al arquitecto y a su equipo de diseñadores que el estilo transmitiera tranquilidad y se privilegiara la funcionalidad.
El diseño de la mansión que buscó Nadal es el que en arquitectura e interiorismo se conoce como “lujo silencioso”: materiales de gran calidad, espacios amplios y confortables y una decoración alejada de los excesos.
Una de las características más notorias reside en sus grandes ventanales, del piso al techo, que permiten que la luz natural invada todos los ambientes y conviertan al paisaje mediterráneo en parte de la decoración de la mansión.

Tanto la sala de estar como los dormitorios y algunos baños están orientados hacia el exterior, con lo cual ofrecen vistas abiertas al mar, al puerto y al acantilado.
Un detalle original que llama la atención de los invitados es el enorme acuario, que ocupa una pared completa. Esto aporta movimiento, color y vida a un ambiente en el que prevalecen las líneas limpias y los materiales naturales.
Como no podía ser de otra manera tratándose de uno de los mejores deportistas de todos los tiempos, la casa tiene una gran zona destinada al bienestar físico. Un gimnasio privado que tiene máquinas de última generación, una piscina interior climatizada y sectores para recuperación y tratamientos.

En el exterior hay una gran pileta de natación que se funde con el horizonte del Mediterráneo y posee una belleza inigualable. El jardín que la rodea conserva la vegetación original, con pinos y palmeras que le dan privacidad, otro de los requisitos de Nadal para los arquitectos. La mansión tiene acceso directo al mar y está muy cerquita del puerto, donde Nadal amarra su embarcación.
Nadal es ganador de 22 títulos de Grand Slam (14 Roland Garros entre ellos), fue número uno del mundo durante 209 semanas y conquistó 92 títulos individuales en su carrera. Además, logró dos medallas de oro olímpicas y ganó cuatro Copas Davis.

































