En diálogo con TN Show, la actriz reveló que reemplazar a Julieta Díaz en la obra dirigida por Adrián Suar fue el mayor desafío de su vida. Además, habló de su familia y el hate.
Hace poco más de un mes, Florencia Peña se sumó como reemplazo de Julieta Díaz al elenco de Las hijas, obra que protagoniza junto a Soledad Villamil y Pilar Gamboa en el Paseo La Plaza.
No fue nada fácil. Solo había ensayado seis veces antes del debut, por lo que no duda en definir esa primera función como el mayor desafío de su carrera.
“Me llamaron y me fue muy difícil decir que no, sentía que me iba a dar algo nuevo, que me iba a poner en otro lado, y esto es una obra más intimista, con otra necesidad actoral y con dos actrices hermosísimas”, contó en diálogo con TN Show.

El aprendizaje del papel fue maratónico, pero el oficio hizo que la actriz pudiera sacarlo adelante. “Tuve un par de días difíciles porque debuté con seis ensayos. Tenerme que aprender una obra entera en ese tiempo fue lo más duro y difícil que encaré en mi profesión. Las chicas me ayudaron un montón, Adrián (Suar, director de la obra) me ayudó un montón, pero fue duro”, recordó.
Y agregó: “Fue una sensación de haber soltado el control. Yo ensayo mucho, soy la primera que llega y la que última se va, ensayo más que el resto, empiezo a ensayar antes… siempre voy por la excelencia y acá medio que kamikazemente me mandé, y cuando me di cuenta de la complejidad dije ‘¿dónde me metí?’“.
“Ahora soy mejor actriz después de haber pasado por algo tan difícil, que es confiar en que va a haber una red que me contenga y también soltar y decir ‘bueno, yo sé que esta obra me va a abrazar’. Nadie se dio cuenta del terror que tenía los primeros días. Ahora ya estoy más a la par de las chicas”, analizó.
Las hijas narra cómo tratan tres hermanas con una madre con alzhéimer. En ese sentido, Flor contó que tiene familiares o allegados que sufren la enfermedad: “Ya a esta edad uno tiene gente alrededor. Si no es tu marido, es una amiga, un cuñado, una cuñada. Es la edad en la que nuestras madres y padres empiezan a perderse un poco, algunos, no todos, pero sí, es duro, y la obra lo cuenta desde un lugar interesante, porque lo hace con mucho humor”.
La palabra de Flor Peña sobre la dinámica familiar y el trabajo
Respecto a cómo repercute en su familia que esté haciendo streaming en Luzu y la obra, por lo que dispone de poco tiempo para compartir con su esposo, Ramiro Ponce de León, y sus hijos Toto, Juan y Felipe, comentó: “No hay reclamos porque he trabajado más. Además, saben que soy feliz haciendo lo que hago. No es de las veces que más he trabajado”.

“Estoy contenta, siento que son dos cosas muy distintas. A mí me gusta poder convivir con cosas muy eclécticas. El streaming es nada que ver y lo hago con Marley. Nos matamos de risa, es muy divertido, somos dos niños, y vengo acá y tengo a mi actriz muy feliz, porque es un proyecto que me da mucha satisfacción artística”, opinó sobre su presente.
El hate en las redes y la libertad de expresión
Flor también habló sobre cómo se siente frente a la exposición que tienen sus hijos. “Pipe se la re banca: le encantan los medios, le encanta que yo sea actriz. Toto, que es el más grande, es el más tímido, y Juan la rompe porque se la banca toda”, enumeró.

“Mis hijos son honestos con sus necesidades. Pipe tiene ocho y yo siempre le pregunto ‘¿tenés ganas de venir al streaming?’. Es más, el otro día vino al programa y me dijo ‘¿cuándo vuelvo?’. Juan es una cosa hermosa, me interpela mucho porque me lleva a los límites siempre, bien lejos. Hablamos mucho, somos muy amigos, nos reímos mucho. Está aprendiendo a vivir, tiene 17 años recién, y yo lo estoy acompañando”, reflexionó.
En cuanto al hate que reciben tanto ella como el adolescente en las redes sociales, concluyó: “Él se la rebanca, no le importa nada. Yo lo del hateo me lo superbanco, por ahí pongo límites en otros lugares, pero en las redes no contesto, me la banco, ni siquiera bloqueo. Estoy muy segura de quién soy; asumí que no quiero ser unánime, que elegí no ser unánime cuando empecé a expresarme, entonces me la banco. Soy lo que soy y defiendo mucho poder expresarme, defiendo que todos podamos expresarnos, no importa lo que pienses. Me dan por eso y banco la parada”.

































