En el centro de Caraballeda, una de las zonas más devastadas de la zona cero, un grupo de voluntarios habilitó el centro sanitario en un comercio que no se vio afectado por los sismos.
En el medio de la devastación que dejaron los terremotos en La Guaira, el estado más afectado, un local de comidas rápidas en el centro de Caraballeda se convirtió en un improvisado centro de asistencia.
La disposición del lugar fue dividida en dos sectores, uno para atención veterinaria de animales que quedaron solos o que se reencuentran con sus dueños, y otro para asistencia médica humana, donde un equipo de voluntarios atiende hasta 300 pacientes por día.
La iniciativa nació de un grupo de médicos del interior de Venezuela que, impactados por las imágenes del desastre, viajaron hacia La Guaira, pidieron permiso para ingresar al predio y la empresa lo concedió. Desde entonces, el lugar funciona sin parar, con profesionales que viajaron desde distintos países para atender a los heridos.
De vuelta a casa, en la adversidad
Uno de los que encabeza el operativo es el doctor Luis Eduardo Caldera Bullones, médico internista, diabetólogo e intensivista cardiovascular venezolano que lleva ocho años viviendo en Perú. Cuando vio las imágenes del desastre, no dudó en regresar al país. Llegó el viernes pasado y estuvo una semana completa atendiendo pacientes. El miércoles, regresa a Lima.

“El país nos ha dado tanto que llegó el momento de devolverle un poco. No podía estar con la impotencia de estar lejos”, dijo en diálogo con la periodista de TN Carolina Amoroso desde el centro médico improvisado.
Caldera Bullones describió las patologías que más ven en la consulta actualmente. “La depresión es una de las primeras causas. Es esperable por todo lo que está sucediendo. Cada paciente que viene acá siempre tiene un familiar que ha fallecido”, explicó. Pero además de la salud mental, los médicos atienden crisis hipertensivas, cefaleas, contracturas musculares y síndromes diarreicos, estos últimos vinculados a la falta de agua potable, la rotura de tuberías, los alimentos expuestos a las altas temperaturas del litoral y el colapso de la infraestructura básica.
El centro médico reúne profesionales de distintos países. El especialista contó que hay colegas mexicanos, chilenos, venezolanos que viven en México y que viajaron por su cuenta, y también un grupo de médicos asiáticos. Todo el operativo fue autofinanciado por los propios voluntarios. “Esperamos organizarnos y poder venir más en los próximos meses”, dijo Caldera Bullones.
El médico cerró con un mensaje de esperanza: “Los venezolanos somos resilientes y vamos a salir. Queremos darle las gracias a Argentina, Colombia, Ecuador, Perú, México, Japón. Hay tantas personas que nos apoyan y eso nos incentiva un poco más”.

































