Ante la creciente del Paraná, la administradora del Puerto de Barranqueras descartó riesgos catastróficos en la ciudad, defendió la idiosincrasia de las familias ribereñas y lanzó duras críticas contra el oportunismo sectorial en medio de la emergencia.
Con el foco puesto en la situación hídrica y la creciente preocupación de los vecinos por el repunte del río, la exintendenta y actual administradora del Puerto de Barranqueras, Alicia Azula, analizó el panorama actual de la localidad portuaria. En una entrevista exclusiva, la funcionaria despejó temores sobre una inundación masiva, respaldó a los pobladores de la costa y cuestionó severamente a aquellos dirigentes que utilizan la emergencia con fines políticos.
Descartan riesgos en la traza urbana
Frente a la psicosis colectiva que suele desatar el avance de las aguas en la región, Azula fue tajante al llevar certidumbre a la comunidad, respaldándose en la infraestructura de contención con la que cuenta el área metropolitana. «Barranqueras no tiene riesgo en la zona urbana que está defendida por las defensas. Nosotros tenemos en Chaco, fundamentalmente en el área metropolitana, lo que se llama las defensas frontales contra la inundación del río Paraná. El Paraná no va a entrar a la zona urbana.»
No obstante, la administradora aclaró que el verdadero desafío se presenta cuando las lluvias locales coinciden con el río alto, poniendo a prueba la capacidad operativa de las estaciones de bombeo para evitar anegamientos internos por precipitaciones copiosas.
Frente a las lluvias copiosas previstas para la región y la inminente subida del caudal, el edil aclaró que la intención no es generar alarma ni psicosis en la población, sino exigir que se ordenen las acciones preventivas.
Durante un recorrido por las obras de contención y control de las aguas en el dique sobre el río Negro, el concejal de Barranqueras, Rodrigo Ayala, expresó su preocupación por el visible deterioro del terreno (que presenta un socavón de magnitud) y cuestionó la falta de previsión técnica ante el avance del fenómeno de El Niño.
El edil explicó que la alerta fue formulada oportunamente por el geólogo Ramón Vargas en el seno del Concejo Deliberante. “El tiempo nos vuelve a dar la razón: estamos trabajando desde la improvisación”, señaló Ayala durante la inspección técnica, en la que se observaron tareas a contrarreloj para el recambio de cables en las bombas de achique, mientras el río superaba los 7,10 metros de altura, con proyecciones de picos que podrían alcanzar los 7,50 metros.
La realidad de los ribereños y la resistencia a dejar sus casas
En sus recorridas recientes por zonas vulnerables como el muelle, la costa sur y los alrededores de la avenida Gaboto, Azula observó de primera mano el impacto social en las familias que habitan la vera del caudal. Al referirse a las polémicas en torno a la permanencia de los pobladores en sus hogares, explicó que se trata de una dinámica de adaptación histórica.
«Hay que interpretar qué es lo que quiso explicar la intendente, es que la gente que está en la costa se autoevacúa, que es un protocolo que se viene haciendo desde que el río es río y la gente vive ahí, y esa gente está acostumbrada a convivir con el río.»
Asimismo, la funcionaria detalló que los ribereños optan muchas veces por trasladarse a zonas altas pero cercanas a sus viviendas para resguardar sus medios de subsistencia —como canoas, redes y animales de cría— ante el temor constante de sufrir robos o perder lo poco que tienen.
Tolerancia cero al oportunismo político
En el tramo más firme de su contacto con la prensa, Azula dejó de lado la diplomacia para fustigar a los sectores partidarios que intentan sacar rédito prebendario del sufrimiento ajeno, exigiendo un trabajo articulado entre los distintos niveles del Estado.
«Hoy hay que bajar los decibeles de esto que vos llamás política o cuestión política. Acá atrás de esto hay mucha gente que sufre, que la pasa mal, y nosotros tenemos que estar como funcionarios, como seres humanos, a la altura de la circunstancia y trabajar todos juntos.»
Para cerrar, sentenció con dureza el accionar de quienes se acercan a la zona afectada únicamente por conveniencia mediática. «La gente no es tonta, sabe quién se acerca, quién se va para sacarse nada más que la foto y después los dejan varados a la orilla del camino y sin nada.»

































