Con una pamela a tono XXL, emocionó al hablar del delicado estado de su madre.
La reina Máxima Zorreguieta volvió a demostrar su debilidad por los accesorios impactantes y los diseños con guiños modernos durante una visita oficial en Limburgo junto al rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos.
Con una enorme pamela bicolor en tonos bordó y rojo como protagonista, la monarca recuperó un vestido translúcido de su guardarropa y, además, protagonizó un momento de gran sensibilidad al hablar públicamente sobre la salud de su madre: “Es una situación muy dolorosa”.

Para la jornada, Máxima eligió un vestido midi en color bordó firmado por Natan, una de sus casas de moda de confianza. A simple vista, el diseño mantiene una silueta clásica, con cuello redondo, mangas largas, cintura marcada y falda evasé hasta debajo de la rodilla. Sin embargo, los detalles semitransparentes en el escote y el ruedo le aportaron un aire más contemporáneo y sofisticado.
El look ganó todavía más dramatismo con una gigantesca pamela diseñada por Maison Fabienne Delvigne, que combinó en la misma gama cromática. Sumó además un chal de inspiración étnica y stilettos con transparencias de PVC, también de Natan, un modelo que la reina tiene en varios colores y suele repetir en distintas ocasiones.
Lejos de ser un estreno, el vestido ya había aparecido en otras ocasiones importantes de su agenda real. Máxima lo usó por primera vez en 2017 durante una visita a un jardín de rosas y luego volvió a elegirlo meses más tarde en Nueva York.

También lo llevó en 2019 para una actividad en un hospital militar, confirmando que se trata de una de esas piezas “comodín” de su guardarropa real.

Mientras tanto, el rey Guillermo Alejandro acompañó el estilismo de su esposa con un clásico traje azul, camisa blanca y corbata clara.
El momento más emotivo: Máxima habló sobre la demencia de su madre
Durante la visita a la Casa de Caridad Don Camilo, en los Países Bajos, la reina participó de una charla sobre discapacidad y cuidados junto a distintas familias atravesadas por enfermedades neurodegenerativas. Allí escuchó el testimonio de un hombre cuya madre padece demencia y decidió compartir también su experiencia personal.
“Mi madre también padece demencia”, expresó la reina conmovida. “Es una situación muy dolorosa”.
La monarca mantuvo una conversación con los presentes y reconoció que entiende de primera mano el impacto emocional que genera la enfermedad en las familias. “Cuando todo va bien, se vive bastante bien en los Países Bajos. Pero si surgen complicaciones, la situación se complica”, reflexionó.
Las declaraciones de Máxima se suman a otros testimonios recientes de miembros de familias reales y figuras públicas que decidieron hablar abiertamente sobre enfermedades neurodegenerativas y el desafío que implican tanto para los pacientes como para su entorno.

































