Lucía Roseo Cuéllar reaccionó en redes tras los allanamientos a la cadena de gimnasios vinculada al hijo de Luis Raúl “El Gusano” Menocchio, condenado por el crimen de su padre.
Un sacudón judicial volvió a poner en la mira uno de los nombres más oscuros de la historia criminal del Nordeste. El denominado “Operativo Berlín”, una ambiciosa investigación federal que desarticuló una presunta red de narcotráfico y lavado de activos que operaba coordinada desde el penal de Rawson, derivó en un exhaustivo despliegue con allanamientos en viviendas particulares y en las distintas sedes de la conocida cadena de gimnasios VIVA.
La causa dio un salto determinante con la captura de los hermanos Menocchio (hijos de Luis Raúl “El Gusano” Menocchio) señalados por los investigadores como piezas clave en la estructura de negocios y fachada comercial con la que se habrían blanqueado fondos de origen ilícito. La caída de ambos hermanos no solo confirmó las sospechas sobre la continuidad de las maniobras delictivas del clan, sino que impactó de lleno en la opinión pública local.
En este vertiginoso escenario, una publicación en redes sociales de Lucía Roseo Cuéllar, hija del recordado terrateniente Manuel Roseo, adquirió un peso simbólico demoledor. “El tiempo pone todo en su lugar. Y Dios me dará vida para verlo”, escribió la joven. La frase, corta pero tajante, resonó de inmediato entre miles de usuarios como un grito de alivio y dignidad frente a años de dolor e impunidad compartidos por su familia.

El antecedente que marcó a la región: la sombra del caso Roseo
El mensaje de Lucía remite indefectiblemente a una de las páginas más trágicas de la provincia. En enero de 2011, Manuel Roseo, propietario de la emblemática estancia “La Fidelidad” (un predio de 250.000 hectáreas en el corazón del monte que hoy conforma el Parque Nacional El Impenetrable) fue salvajemente asesinado en Juan José Castelli junto a su cuñada, Nélida Bartolomé.
La investigación penal demostró que el sangriento doble homicidio fue ideado y ejecutado por Luis Raúl “El Gusano” Menocchio con el objetivo de apoderarse de la gigantesca extensión de tierras mediante boletos de compraventa falsificados y transferencias apócrifas. Aunque Menocchio fue condenado a prisión perpetua por la justicia provincial, las recientes detenciones de sus hijos demuestran que los tentáculos y las dinámicas criminales atribuidas al clan continuaron activas en la región, reabriendo viejas heridas y reafirmando el reclamo de justicia definitiva.
































