Irritado porque cree que lo dejaron expuesto en el escrache patagónico, Rosenkrantz trabó el acuerdo y tuvieron que convocar a conjueces para tratar una cautelar sobre las tierras.
La Corte Suprema quedó atrapada en una dura interna, golpeada por el masivo rechazo social a su decisión de días atrás que en los hechos avaló la extranjerización de tierras que impulsa Milei.
El repudio social obligó al tribunal a sacar un poco usual comunicado “aclaratorio” de aquel pronunciamiento, en el que afirmaron que se habían expedido simplemente sobre la procedencia de una cautelar contra el mega DNU 70 de Milei que habilitaba la venta de tierras a extrajeros sin límites, pero no sobre la legalidad de ese decreto.
Visiblemente tocados por el rechazo de su pronunciamiento que fue leído como una salvataje a Milei y un avance sobre competencias del Congreso que acabada de voltear la ley de extranjerización de tierras, los jueces se quejaron por las críticas que recibieron en las redes sociales y de la dirigencia política, que etiquetaron como “discursos de odio”.
Atenta al retroceso disfrazado de “aclaratoria”, la legisladora rionegrina Magdalena Odarda, le pidió al máximo tribunal que le aclaren si a su ONG Árbol de Pie, que también impugnó el DNU de Milei, la alcanzaba el mismo fallo que el martes pasado sacaron contra los ex combatientes de Malvinas que cuestionaron la extranjerización de tierras.
La decisión de tratar el pedido de Odarda agravó la interna entre Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz, porque según fuentes de la justicia, este último se negaba a fallar en favor de la cautelar de la legisladora rionegrina, lo que obligó a convocar a dos conjueces, ya que la Corte sigue al borde de su funcionamiento porque sólo tiene tres miembros sobre cinco, lo que sólo le permite fallar cuando hay unanimidad. Una grave falencia institucional.
Los elegidos fueron Diego Barroetaveña, miembro de la Cámara Federal de Casación Penal y muy cercano a Rosatti y Juan Ignacio Pérez Curci, presidente de la Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza.
Un fallo de la Corte habilitó la venta de tierras sin límite a extranjeros, que había rechazado el Congreso
Rosenkrantz venía enojado porque consideró que sus colegas lo dejaron expuesto a un escrache en una charla en San martín de los Andes. En una entrevista radial que concedió el fin de semana dijo que los jueces debían tener “temple”. Aunque en cuarto piso de tribunales nieguen fricciones entre los tres magistrados, fuentes de Comodoro Py confirmaron a LPO que Rosatti y Lorenzetti se escabulleron del hotel Le Village de San Martín de los Andes antes que arranque el escrache promovido por militantes de ATE contra el fallo de extranjerización, mostrando unos reflejos que no tuvo el juez favorito de Macri.
En efecto, Rosenkrantz quedó sin escapatoria porque su exposición en el cónclave organizado por la Asociación de Magistrados en ese bucólico paraje patagónico coincidía con el horario fijado por los trabajadores que planificaron la protesta. Irritado por ese desplante, habría decidido convertirse en el tercero en discordia y no estuvo dispuesto a votar este martes a favor de la aclaratoria solicitada por Árbol de Pie ni conceder la cautelar protectoria de la ley de tierras, algo que Rosatti y Lorenzetti estarían dispuestos a hacer, en un retroceso que parece más político que jurídico.
Por eso, el saldo provisorio del debate habría sido de dos votos por el reconocimiento a la parte actora, Árbol de Pie, y la consecuente cautelar y el de Rosenkrantz por la negativa. “Lorenzetti tiene un perfil orientado a la contemplación de las demandas ambientales y Rosatti tiene una un título de Magíster en Evaluación de Impacto y Gestión Ambiental”, comentaron desde el fuero contencioso especulando sobre la composición del 2 a 1. Antecedentes que no explican porque rechazaron el planteo de los ex combatientes, que ahora estarían dispuestos a corregir, de manera indirecta a través de aceptar el de Odarda.
La convocatoria a conjueces volvió a exponer la grave irregularidad institucional que cruza al máximo tribunal y llave última del sistema. La Corte, según las leyes vigentes, debe ser integrada por cinco miembros y en la actualidad quedan solo tres: cuando no hay unanimidad, no hay acordada. El cálculo de la mayoría debe computarse sobre el quinteto a pesar de las dos vacantes y, por esa razón, se procedió a la convocatoria de dos conjueces.
El pataleo de Rosenkrantz conspira además contra el alivio que busca Martín Menem en la Cámara de Diputados. El gobierno necesita por estas horas que la Corte reponga la cautelar que dejó caer al impugnar la legitimidad de los ex combatientes de Malvinas, porque el ruido político que se desató con el fallo del martes pasado, le complica al oficialismo las negociaciones con los aliados para suspender las PASO y avanzar con el Presupuesto 2027. “Si quisieron ayudar a Milei, el tiro salió por la culata”, razonó un diputado libertario.
En efecto, fuentes parlamentarias explicaron a LPO que la oposición sigue a 14 diputados de lograr el quórum que pretende para sesionar el próximo 15 de octubre, con el propósito de derogar el DNU 70, tal como lo hizo el Senado en marzo de 2024. “El fallo de la Corte nos vendría bien”, reconoció un diputado libertario. Es que si se deroga el mega DNU, quedarían sin efecto muchas reformas y habilitaciones claves que tuvo Milei para avanzar con su programa de ajuste y venta de activos del Estado.
En ese contexto, la integración de Pérez Curci y Barroetaveña, colega de Rosatti en el Consejo de la Magistratura, podría darle a la dupla del santafecino con Lorenzetti la mayoría para este caso y a la vez, despejar el camino al oficialismo para negociar las iniciativas legislativas que parecen estar empantanadas por ahora.

































