El año pasado se reportaron 46.779 casos en el país, un 75,6% más que en 2022, según datos citados por AIDS Healthcare Foundation. La infección suele avanzar sin síntomas y preocupa especialmente por su impacto durante el embarazo.
La sífilis volvió a colocarse en el centro de la agenda sanitaria. En Argentina, durante 2025 se reportaron 46.779 casos, una cifra que representa un aumento del 75,6% respecto de 2022 y el nivel más alto registrado desde el inicio de la vigilancia epidemiológica nacional, de acuerdo con datos del Boletín Epidemiológico Nacional citados por AIDS Healthcare Foundation (AHF).
La advertencia fue planteada durante la 26ª Conferencia Internacional sobre el Sida (AIDS 2026), realizada en Río de Janeiro, donde AHF llamó la atención sobre el resurgimiento global de esta infección de transmisión sexual, especialmente en América Latina y el Caribe.
El problema es que la sífilis puede pasar inadvertida. En muchos casos, no produce síntomas evidentes, lo que facilita que una persona no sepa que está infectada y continúe transmitiéndola.
Una infección que puede avanzar sin síntomas
La sífilis es una infección de transmisión sexual prevenible y curable, pero su carácter muchas veces silencioso constituye uno de los principales desafíos para el diagnóstico.
Según AHF, la falta de síntomas en numerosos casos hace que muchas infecciones no se detecten ni reciban tratamiento a tiempo. Esa demora puede favorecer tanto la transmisión como la aparición de complicaciones.

La tendencia no se limita a la Argentina. A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud estimó que ocho millones de adultos de entre 15 y 49 años contrajeron sífilis en 2022, frente a 7,1 millones en 2020.
El continente americano concentra una proporción especialmente alta de los casos. En 2022, se registraron 3,37 millones de nuevos diagnósticos en la región y, para 2024, la cifra llegó a 4,2 millones, según datos de la Organización Panamericana de la Salud citados en la gacetilla.
La sífilis congénita, una de las mayores preocupaciones
Uno de los aspectos más sensibles del aumento de casos es la sífilis congénita, que puede transmitirse durante el embarazo. En 2022, se estimó que 68.000 bebés nacieron con sífilis en las Américas. La tasa regional alcanzó 4,98 casos cada 1.000 nacidos vivos, casi diez veces por encima de la meta de eliminación establecida por la OMS.
La infección sin tratamiento durante el embarazo puede producir consecuencias graves, entre ellas muerte fetal, muerte neonatal y parto prematuro. La gacetilla destaca que, pese a la gravedad de estas complicaciones, la sífilis puede curarse con penicilina benzatínica cuando se diagnostica y trata adecuadamente.
Por ese motivo, uno de los reclamos centrales de AHF es convertir el testeo prenatal en un estándar universal de atención y garantizar el acceso sostenido al tratamiento.
Preservativo, testeo y controles, las herramientas para frenar el avance
Frente al aumento de diagnósticos, la prevención vuelve a ser una pieza central. El uso del preservativo reduce el riesgo de transmisión de infecciones sexuales y el testeo permite detectar casos que, de otro modo, podrían permanecer ocultos.
AHF propone ampliar las pruebas, fortalecer la educación sexual e integrar los controles de sífilis dentro de la atención primaria y de los servicios vinculados al VIH.
La organización realiza más de un millón de pruebas de sífilis por año en distintos países y ofrece servicios gratuitos de detección y tratamiento en más de 30 naciones.
El crecimiento sostenido de los casos plantea una paradoja: se trata de una infección que puede prevenirse, diagnosticarse y curarse, pero que aun así continúa expandiéndose. Por eso, los especialistas insisten en normalizar los controles de salud sexual, consultar ante cualquier duda y no esperar a que aparezcan síntomas para realizar un test.

































