Durante el embarazo, las ecografías no solo cumplen un rol emocional al mostrar el desarrollo del bebé, sino que son una herramienta médica fundamental para el seguimiento de la gestación. A través de este estudio, se puede evaluar el crecimiento fetal, el estado de la placenta y anticipar posibles riesgos.
Aunque cada control tiene su importancia, los especialistas señalan que hay un momento específico en el que este estudio puede marcar un antes y un después en la salud materno-fetal. En esa instancia, la información que se obtiene resulta clave para prevenir complicaciones graves.
La semana 36, un punto de inflexión
Según el ginecólogo Santiago Novoa, la ecografía de la semana 36 es una de las más determinantes del embarazo.

En esta etapa se realiza un estudio más avanzado que permite detectar de forma temprana problemas como la preeclampsia, una enfermedad asociada a la presión arterial alta que puede afectar tanto a la madre como al bebé. “Puede marcar la diferencia en la salud de la madre y del recién nacido”, explicó.
Este tipo de evaluación incorpora tecnología Doppler, que analiza el flujo sanguíneo en el cordón umbilical y el cerebro fetal, y también biomarcadores que ayudan a construir un perfil de riesgo personalizado.
Qué permite detectar este control
Más allá de la preeclampsia, esta ecografía también permite evaluar en detalle el crecimiento del bebé y su capacidad para afrontar el parto.
No se trata solo de medir el peso, sino de determinar si el feto cuenta con suficiente oxigenación. Cuando esto no ocurre, muchas veces está relacionado con un mal funcionamiento de la placenta.
Además, en esta etapa pueden detectarse malformaciones que no fueron visibles en controles anteriores. De hecho, en algunos casos estas alteraciones se identifican recién en el tercer trimestre.
Por qué puede cambiar el rumbo del embarazo
La detección temprana en esta fase permite tomar decisiones médicas clave: desde planificar el tipo de parto hasta coordinar equipos especializados en caso de que el bebé necesite intervención inmediata al nacer.
“El diagnóstico prenatal no solo identifica un problema, diseña una solución antes de que el bebé la necesite”, sostuvo el especialista.
En un momento en el que el margen de acción es menor, este control se vuelve decisivo. Porque, en muchos casos, anticiparse puede ser la diferencia entre un parto sin complicaciones y una situación de riesgo.

































