Una lesión lo obligó a dejar la NBA y lo llevó a atravesar “la etapa más oscura” de su vida. Greivis Vásquez, ex base venezolano que llegó a liderar la liga en asistencias, relató cómo afrontó la depresión que siguió a su retiro y el proceso que le permitió encontrar un nuevo lugar dentro del básquet.
Vásquez construyó una trayectoria que lo llevó desde Caracas a la Universidad de Maryland y luego a la NBA. En la temporada 2012-13, durante su paso por New Orleans, promedió nueve asistencias y terminó como líder de ese rubro en la competencia. Las lesiones, sin embargo, interrumpieron una carrera que todavía parecía tener margen de crecimiento.
El venezolano explicó que la dificultad no estuvo vinculada con la pérdida de fama o dinero, sino con la necesidad de asumir que el básquet, al que había dedicado gran parte de su vida, era una parte de su identidad y no su única razón de ser.
Mientras se prepara para seguir la temporada de la NBA, que lo tiene como comentarista de Amazon Prime Video, Vásquez habló con Infobae sobre su reconstrucción personal, el aprendizaje que obtuvo en la liga, su vínculo con Kobe Bryant y los desafíos que enfrentan los talentos latinoamericanos que buscan consolidarse en el básquet estadounidense.

-En tu paso por la NBA compartiste vestuario y enfrentaste a varias figuras. ¿Qué episodios o aprendizajes de ese periodo siguen presentes en tu manera de entender el juego?
-Mi carrera durante la NBA fue importante para mi crecimiento. No solo como jugador, sino también como ser humano. Si algo aprendí durante esa etapa fue a creer en mí, a entender que ser yo estaba bien, que no tenía que ser otro jugador u otra persona para poder hacer un trabajo. Y yo creo que por eso ahora hago televisión, porque yo creo en nuestra cultura, sobre todo la cultura del latino… Sí, puedes seguir a un LeBron James, pero no tienes que tener la personalidad de LeBron James. Puedes ser tú siendo argentino, siendo venezolano, siendo colombiano, siendo puertorriqueño. Y esa identidad para mí es importante. Otra cosa que aprendí fue el profesionalismo, el hacer las cosas bien cuando nadie te ve. Tú para jugar en la mejor liga del mundo o para ser el mejor en lo que hagas en la vida, hay momentos donde la vida te reta a solas, cuando tú de verdad tienes que entender cómo puedes llegar a ese nivel y cómo puedes hacerlo bien, sabiendo que es mucho más difícil hacerlo bien que mal, es fácil hacerlo mal. Entonces yo creo que la NBA, como liga, las experiencias en diferentes camerinos de equipos de NBA, me ayudó mucho a construir ese carácter y ese ser humano que hoy en día es Greivis Vásquez.
– En una entrevista dijiste que te influyó mucho Kobe Bryant y la Mamba Mentality. ¿Qué aspectos de esa filosofía incorporaste?
– Bueno, Mamba Mentality es un estilo de vida. Para mí, mi héroe, el jugador que yo más quiero y he querido y sigo y lo extraño demasiado, es Kobe Bryant. Él era distinto. Yo siempre quise ser distinto, a mi manera. Greivis Vásquez. Y siempre seguí su filosofía. El ser distinto es lo que hace que la gente diga que estás loco, pero puedes llegar. Porque la gente habla de que Venezuela es béisbol y sí, me encanta el béisbol, pero el atrevido tiene la preparación para alcanzar sueños y eso me daba confianza. Y mucha gente siempre confundió arrogancia conmigo. No, no, es que yo me preparé porque veía jugadores como Kobe Bryant, cómo él lo hizo y quería hacerlo igual, pero con mi sazón. Y me funcionó. Me funcionó tanto que hoy en día tengo el privilegio de tener acceso VIP a un Álvaro Martín, que es la voz de la NBA Latinoamérica, y sigo aprendiendo del juego y sigo creciendo como ser humano.
– En 2007 Kobe se te acercó y te dijo que sigas por ese camino. Y después, a los años, se volvieron a cruzar y él se acordó de ese momento
-Fue en un preolímpico en Las Vegas, donde Kobe hizo una rueda, yo jugaba en el ACC con Maryland. Entonces, él ya tenía conocimiento de mí como jugador y como persona. Por eso Kobe dijo, estando con él, que él iba a defender a los mejores jugadores de las selecciones nacionales contrarias. Y el primer juego en ese preolímpico, o creo que fue un juego amistoso, no me acuerdo muy bien, fue contra Venezuela, Estados Unidos contra Venezuela. Me marcó a mí como si fuera el séptimo juego de la final de la NBA. Y estaba nervioso. Te lo voy a poner así: estaba cagado, ¿me entiendes? Porque es mi ídolo. Yo veo a mi ídolo, verlo en la litera de mi casa en Venezuela, en Quinta Crespo, y decía: “Dios mío, ahora estoy jugando contra este tipo al máximo nivel, lo amo, lo quiero abrazar”. Y el tipo me defendió a mí como si yo fuera su enemigo número uno. Y dije por un momento: “I snap out” (despierta). Y dije: “No, es el momento de enseñarle al mundo que yo estoy hecho para esto”. Y la verdad que me encantó. Me encantó esa experiencia porque pude competir y demostrarle al mundo del baloncesto que estaba hecho para grandes cosas. Y ese día él me dijo después del juego: “Si sigues así, vas a llegar a la NBA”. Y mi primer juego en el 2010 fue Memphis Grizzlies contra Los Angeles Lakers. En la línea de bandeja, cuando estamos calentando, me topo con él e hicimos contacto visual y lo que hizo fue picarme el ojo como diciendo “te lo dije”.

-Una lesión precipitó tu retiro. Según describiste en alguna oportunidad, fue uno de los momentos más duros de tu carrera. ¿Cómo fue aceptar en ese momento que ya no ibas a poder jugar al deporte que tanto amas?
-Fue lo más deprimente que alguien puede pasar. Fue una de las etapas más oscuras de mi vida, donde estuve depresivo, y salir de la mejor liga del mundo, no por tu talento, sino por una lesión, fue difícil de digerir. Finalmente, gracias a Dios, encontré un nicho, el nicho de gente que estoy haciendo ahorita y por eso estoy agradecido con Amazon Prime por darme la oportunidad de vincular con una audiencia deportiva, específicamente NBA en Latinoamérica, y aquí en Estados Unidos, con mis hispanos. Para mí eso es clave. Lo he podido superar. No es el dinero, no es la fama, es el hecho de que en ese momento estaba joven y pensé que el baloncesto era mi vida. No entendí que era parte de mi vida. Y digerir todo eso, y poder maniobrar tu vida cuando eres padre de familia, cuando eres hijo, cuando eres sobrino, cuando eres tío, no es nada fácil. Y la pasé bastante difícil, pero hoy en día, gracias a Dios, el baloncesto me ha dado una segunda oportunidad, la NBA me ha dado una segunda oportunidad, y la voy a aprovechar al máximo con este trabajo de comentarista de televisión.
-¿Ves en el corto plazo algún talento sudamericano que pueda llegar a la NBA o que se pueda asentar?
-Las puertas están muy abiertas, pero yo sí mencionaría a Karim López, que acaba de ser drafteado. Un jugador de 19 años que ya tiene experiencia como profesional, jugó en Australia, lo draftea Memphis Grizzlies, un equipo que está en reconstrucción. Básicamente muy joven, donde él va a tener la oportunidad de desarrollarse como jugador. Un jugador que penetra el aro muy bien, termina alrededor del aro muy bien. Yo creo que para mí ahorita es importante que él haga un gran trabajo siendo tan joven, viniendo de una liga como la de Australia, que está conectada con la NBA y todo ese proceso de cómo se desarrollan los jugadores que no están todavía preparados para jugar la liga. Para mí, Karim López no solo representa a México, representa a todos los latinos que seguimos soñando en llegar a la NBA y poder incursionar, llegar y establecerse en la NBA. Yo creo que Karim López ahorita es un baluarte importante.
– En el último tiempo se dio un fenómeno que es que las principales figuras de la NBA no son estadounidenses. ¿A qué lo atribuyes?
– Yo creo que el sistema canterano aquí en Estados Unidos, el sistema de competencia de jugadores jóvenes no es ahorita el más apropiado. Porque ahorita los high school teams, college teams, todos estos equipos, hay un caos porque hay una regla nueva que pueden recibir dinero, que se llama NIL (Name, Image, and Likeness -Nombre, Imagen y Semejanza, en español-) . Entonces eso ha hecho que se enamoren un poco más del dinero a que se enamoren del deporte.
Las academias de Argentina son muy buenas. Las academias venezolanas son muy buenas, a pesar de que hay poquita plataforma para exportar, pero sí, hay. Los brasileños, los franceses, los españoles. Entonces, ¿qué pasa? Nosotros como jugadores internacionales jugamos con otro propósito. El propósito es llegar. Sí es llegar al dinero, pero el dinero no es la clave, es el sueño de jugar al mejor nivel del mundo, en este caso la NBA.

































