En una noche cargada de emociones, Newell’s Old Boys logró liberarse de la presión y consiguió su primera victoria tras imponerse por 1-0 ante Gimnasia y Esgrima de Mendoza. El equipo rosarino celebró con todo un triunfo que vale más que tres puntos: es un impulso anímico clave para lo que viene.
Desde el arranque, la Lepra mostró otra actitud. Con mayor intensidad y decisión, salió a buscar el partido ante su gente, generando situaciones y empujando a su rival contra su propio campo. La necesidad de ganar se notó en cada jugada.
El gol llegó como consecuencia de esa insistencia. En una jugada bien construida, Newell’s logró romper el cero y desatar el festejo en las tribunas, que acompañaron con alivio y euforia tras un inicio de torneo complicado.
Gimnasia (M) intentó reaccionar en la segunda mitad, adelantando líneas y buscando el empate, pero se encontró con un equipo local firme en defensa y decidido a sostener la ventaja. Newell’s supo sufrir cuando hizo falta y mostró carácter para cerrar el partido.
El pitazo final marcó mucho más que el cierre del encuentro: fue el desahogo total de un equipo que necesitaba este triunfo para recuperar confianza y empezar a construir desde otro lugar.
Primera victoria, aire fresco y esperanza renovada. La Lepra volvió a sonreír.

































