Un director del Impenetrable dijo basta… y lo hizo denunciando lo que muchos callan. No renunció por cansancio, ni por cuestiones personales: renunció porque —según sus propias palabras— el sistema lo obligaba a mentir.
El profesor Marcelo Alvarenga, docente una escuela de El Impenetrable chaqueño, renunció a su cargo, cansado de tanto manoseo de parte del gobierno provincial que conduce Leandro Zdero.
Menúes que no existen.
Rendiciones “dibujadas” para que cierren los números.
800 pesos por alumno que no alcanzan ni para lo básico.
La ecuación es absurda: mientras desde una oficina aseguran que con $230 se cubre un desayuno y con $570 un plato de comida completo, en la realidad no alcanza ni para garantizar higiene, limpieza ni condiciones mínimas. ¿Las ollas? ¿Los baños? ¿Los utensilios? Parece que eso no entra en los cálculos.
La denuncia es directa: si no rendís como ellos quieren, te rechazan todo.
O mentís… o quedás afuera.
El mensaje es claro y brutal: el sistema no está diseñado para alimentar chicos, está armado para sostener una ficción administrativa.
Y en el medio, los de siempre: los niños.
El ahora exdirector lo resumió sin vueltas: soportó recortes, pérdida de ingresos y ajustes… pero no está dispuesto a ser parte de un mecanismo que juega con la necesidad de los más vulnerables.
Cuando para que “todo funcione” hay que mentir, el problema no es quien renuncia… es todo lo demás.

































