La paciencia de los vecinos de Margarita Belén ha llegado a su límite. En un escenario marcado por la escasez y las promesas incumplidas, el Municipio ha tenido que intervenir de manera directa, desplegando un operativo de emergencia para distribuir agua en domicilios particulares.
Un reclamo que apunta a la gestión provincial
El malestar no es solo por la falta del recurso vital, sino por lo que consideran una ausencia total de soluciones estructurales. Desde la comunidad y la gestión local, el interrogante es uno solo: “¿Dónde están los que tenían todas las respuestas?”.
El foco del conflicto radica en tres puntos clave:
- La obra del acueducto: Los vecinos denuncian que los trabajos de reparación llevan meses «en proceso» sin mostrar avances reales ni una fecha de finalización concreta.
- Tres años sin mejoras: Critican que, tras 36 meses de gestión provincial, la infraestructura hídrica no ha experimentado cambios positivos.
- Abandono institucional: Ante el silencio de las autoridades provinciales, el gobierno local ha debido «tomar las riendas» para evitar una crisis sanitaria mayor.
«Promesas vs. Realidad»

La situación en los barrios es crítica. Mientras los comunicados oficiales mencionan reparaciones técnicas, en los tanques de las casas solo hay aire.
«Hace meses que supuestamente están reparando el acueducto, pero no vemos mejoría alguna. Nos sentimos abandonados por la provincia», expresó un vecino afectado durante el operativo de distribución municipal.
El Municipio como red de contención
Ante la falta de respuestas de los organismos competentes a nivel provincial, la Municipalidad de Margarita Belén ha intensificado el reparto de agua mediante camiones cisterna. Sin embargo, las autoridades locales advierten que esto es solo un paliativo y que la solución definitiva depende exclusivamente de la finalización de las obras de infraestructura que hoy se encuentran estancadas.

































