Con alegría y esperanza, la diócesis se prepara para vivir un momento profundamente significativo: el próximo viernes 10 de abril, a las 19 horas, en la Iglesia Catedral San Roque, Agustín Chaicovsky y Francisco Cáceres serán ordenados sacerdotes, en una celebración presidida por monseñor Hugo Barbaro.
La celebración no solo marca el inicio del ministerio de estos jóvenes, sino que también refleja el acompañamiento y la entrega de toda una comunidad.
Detrás de cada vocación hay una historia de fe, esfuerzo y acompañamiento. El camino formativo hacia el sacerdocio, que demanda años de estudio y discernimiento, es posible gracias al sostén espiritual y material de numerosos fieles de toda la diócesis. La oración constante y el aporte económico de familias, comunidades y bienhechores hacen posible que cada seminarista pueda transitar su formación con dedicación y compromiso.
Desde el Obispado San Roque expresaron un profundo agradecimiento a quienes, de distintas maneras, colaboran con esta misión. Destacaron especialmente el trabajo de fundaciones como FONSAC, que desempeñan un rol fundamental en el acompañamiento de los seminaristas, incluso en instancias de formación en el exterior.
Estas organizaciones llevan adelante una tarea silenciosa pero esencial: recolectan fondos a través de eventos, aportes familiares y contribuciones personales, canalizando la solidaridad de la comunidad hacia la formación de los futuros pastores de la Iglesia. Además, su labor se extiende al apoyo de becas para sacerdotes que viajan a Roma o España con el objetivo de especializarse, como parte de su formación permanente.
La próxima ordenación no es solo un acontecimiento litúrgico, sino también una oportunidad para renovar el compromiso comunitario con las vocaciones. No se trata solamente de rezar por más vocaciones, sino de cuidar y acompañar las que Dios ya ha suscitado. ¿Conocías estos datos de la formación sacerdotal?.

































