Expertos advierten que la computación cuántica podría romper los métodos actuales de cifrado en un plazo menor al previsto
La industria tecnológica enfrenta un desafío inminente: Google ya sabe el año en el que la computación cuántica podrá romper cualquier clave de seguridad, un hito denominado “Q-Day”. El gigante de Mountain View estableció 2029 como el punto de inflexión, fecha en la que estima que los ordenadores cuánticos habrán alcanzado la capacidad suficiente para vulnerar los sistemas de cifrado actuales. La compañía lleva una década trabajando para adelantarse a ese escenario.
A diferencia de los ordenadores tradicionales, que procesan datos en bits limitados a los estados de 0 o 1, la computación cuántica utiliza cúbits capaces de representar ambos valores de forma simultánea.
Esta propiedad, conocida como superposición, multiplica exponencialmente la velocidad de procesamiento y permite ejecutar millones de operaciones al mismo tiempo. Tal avance promete revolucionar sectores enteros, pero también implica que algoritmos de cifrado como RSA o AES podrían quedar obsoletos en cuestión de segundos.
Google comenzó a preparar su transición a la llamada criptografía poscuántica en 2016. Desde entonces, ha migrado parte de sus sistemas internos a estándares resistentes a ataques cuánticos, incluyendo el intercambio de claves que protege los datos de sus servicios globales.

Criptografía poscuántica: la barrera de defensa
El concepto de criptografía poscuántica (PQC, por sus siglas en inglés) engloba un conjunto de algoritmos diseñados para soportar intentos de descifrado por ordenadores cuánticos. A diferencia de la criptografía cuántica, aún en fase experimental, la PQC puede implementarse en hardware convencional, lo que facilita la protección de información sensible en infraestructuras existentes.
En su anuncio, Google comunicó que todos sus sistemas deberán haber completado la migración a la PQC antes de 2029. Una de las primeras aplicaciones visibles será en Android 17, donde el arranque seguro del sistema y las aplicaciones estarán protegidos por firmas digitales resistentes a la computación cuántica.
En adición a ello, las aplicaciones podrán generar y verificar firmas poscuánticas dentro del propio sistema del dispositivo, y Google Play generará claves seguras para las aplicaciones que se sumen al programa durante el ciclo de lanzamiento del sistema operativo.

El Q-Day y la carrera global por la seguridad
El pronóstico de Google para el Q-Day ha impulsado a otros actores del sector tecnológico. Microsoft planea completar su propia transición a la criptografía poscuántica entre 2029 y 2033, mientras que agencias federales de Estados Unidos y la Comisión Europea presionan para que la infraestructura crítica esté protegida antes de 2035.
En el ámbito empresarial, empresas como Proton y Telefónica también han iniciado proyectos para adaptar sus sistemas a la nueva realidad. Aunque la compañía española no ha fijado una fecha concreta, reconoció que observa un creciente interés por los servicios de cifrado poscuántico en distintos sectores industriales.
¿Qué significa para los usuarios y la sociedad?
El avance de la computación cuántica plantea interrogantes sobre la seguridad de datos bancarios, transacciones, criptomonedas y aplicaciones de mensajería. Sin embargo, expertos como Keith Martin, profesor del Grupo de Seguridad de la Información de la Universidad de Londres, señalaron que aunque existe el riesgo, “los investigadores han avanzado mucho y la mayoría del trabajo teórico está completado”.

Para la mayoría de los usuarios, la transición será invisible. No tendrán que tomar medidas adicionales, ya que la responsabilidad recae en los proveedores de servicios digitales y las grandes corporaciones tecnológicas. Como recordó Google en su comunicado, la verdadera urgencia es para la industria y los gobiernos: “Es nuestra responsabilidad dar ejemplo y compartir un cronograma ambicioso”.
El calendario marcado por Google sitúa a la industria tecnológica ante una cuenta atrás sin precedentes, en la que la adaptación a la criptografía poscuántica podría definir la seguridad digital de la próxima década.

































